El país acumuló una suba de precios del 16,8 % durante el primer semestre de 2026 y quedó segundo en la región, solamente detrás de Venezuela.
A pesar de la desaceleración registrada durante los últimos meses, Argentina continúa entre los países con mayor inflación de América Latina. Durante el primer semestre de 2026, los precios acumularon un incremento del 16,8 %, resultado que ubicó al país en el segundo puesto regional.
Venezuela encabezó ampliamente el ranking con una inflación acumulada del 129,8 % entre enero y junio. Cuba completó el podio con una variación del 12,24 % durante el mismo período.
Ranking del primer semestre de 2026
- Venezuela: 129,8 %.
- Argentina: 16,8 %.
- Cuba: 12,24 %.
- Bolivia: 4,82 %.
- Colombia: 4,77 %.
- Honduras: 3,80 %.
- Perú: 3,40 %.
- Brasil: 3,36 %.
- Uruguay: 3,33 %.
- Chile: 2,80 %.
La distancia entre Argentina y el resto de la región sigue siendo significativa. La inflación argentina acumulada durante seis meses fue más de tres veces superior a la de Bolivia, que ocupó el cuarto lugar.
En junio Argentina quedó tercera
Si se toma exclusivamente la inflación mensual de junio, la posición cambia. Venezuela volvió a encabezar la lista con una suba del 13,8 %, seguida por Bolivia con el 2,15 % y Argentina con el 1,9 %.
De esta manera, Argentina quedó tercera entre los países latinoamericanos con mayor inflación mensual. Bolivia confirmó oficialmente que su IPC subió 2,15 % en junio, acumuló 4,82 % durante el semestre y alcanzó el 9,23 % interanual.
Segundo lugar en la comparación interanual
Al comparar los precios de junio de 2026 con el mismo mes de 2025, Argentina también aparece en el segundo puesto regional:
- Venezuela: aproximadamente 544 %.
- Argentina: 33,5 %.
- Cuba: 18,27 %.
- Bolivia: 9,23 %.
- Colombia: 6,14 %.
Aunque el ritmo mensual argentino bajó considerablemente frente a los niveles registrados durante 2023 y 2024, la inflación acumulada continúa siendo elevada en comparación con la mayoría de los países vecinos.
El impacto que sienten las familias
Los porcentajes reflejan una desaceleración, pero no significan que los precios estén bajando. Los productos y servicios continúan aumentando, aunque a una velocidad menor.
Para las familias de Rosario y el interior productivo, el verdadero indicador está en el supermercado, los alquileres, las tarifas, el transporte y los gastos cotidianos. Cuando los salarios y las jubilaciones no avanzan al mismo ritmo, la inflación sigue reduciendo el poder adquisitivo.
La Argentina logró moderar la velocidad de los aumentos, pero todavía enfrenta el desafío de sostener esa tendencia y transformarla en una recuperación concreta del consumo, los ingresos y la actividad económica.
La fotografía regional deja una conclusión clara: el país ya no encabeza el ranking latinoamericano, pero todavía permanece muy lejos de los niveles de estabilidad alcanzados por gran parte de sus vecinos.
