Ciberestafas en aumento: el 43 % de los argentinos ya sufrió un fraude o hackeo

Ciberestafas en aumento: el 43 % de los argentinos ya sufrió un fraude o hackeo

Los engaños digitales incorporan inteligencia artificial, mensajes más creíbles y perfiles falsos. Especialistas recomiendan desconfiar de toda solicitud urgente de dinero o información personal.

La expansión de las operaciones bancarias, las compras y los trámites por internet facilitó numerosas actividades cotidianas, pero también abrió nuevas oportunidades para los delincuentes. Un reciente relevamiento indicó que el 43 % de los argentinos sufrió alguna ciberestafa o hackeo durante 2025 y los primeros meses de 2026.

El dato surge de una encuesta elaborada por CertiSur y D’Alessio IROL y representa un incremento significativo frente al 33 % registrado en la medición anterior.

Los fraudes ya no se limitan a correos electrónicos mal redactados o promociones evidentemente falsas. Los delincuentes utilizan inteligencia artificial para escribir mensajes convincentes, copiar voces, modificar imágenes y construir perfiles capaces de imitar a empresas, organismos públicos, familiares o amigos.

Engaños cada vez más creíbles

Una de las modalidades más frecuentes comienza con un mensaje de WhatsApp o una llamada en la que alguien asegura pertenecer a un banco, una billetera virtual o una empresa de servicios.

Mediante argumentos urgentes, la persona intenta convencer a la víctima de entregar una contraseña, informar un código recibido por mensaje o instalar una aplicación. También se multiplicaron los falsos avisos sobre premios, reintegros, promociones y supuestas deudas que deben resolverse inmediatamente.

Otra maniobra consiste en apropiarse de una cuenta de WhatsApp y contactar a familiares o amigos para pedir transferencias de dinero. La confianza existente entre las personas suele permitir que el engaño avance antes de que alguien compruebe la identidad del remitente.

La inteligencia artificial suma una nueva dificultad: permite reproducir voces a partir de pequeños fragmentos de audio. De esta manera, una llamada puede parecer protagonizada por un hijo, una pareja o una persona conocida que afirma encontrarse ante una emergencia.

Cae la confianza en bancos y empresas

El estudio también refleja un deterioro de la confianza de los usuarios. Solamente el 40 % considera que bancos y empresas ofrecen una prevención adecuada frente al fraude, mientras que una amplia mayoría reclama canales rápidos de atención humana.

Aunque las respuestas automáticas pueden resolver consultas sencillas, resultan insuficientes cuando una persona necesita bloquear una cuenta o denunciar una transferencia desconocida. El 83 % de los encuestados prioriza plataformas que mantengan asistencia humana ante una emergencia.

Al mismo tiempo, el 81 % relaciona el crecimiento de la inteligencia artificial con la posibilidad de producir estafas más complejas.

Cómo proteger las cuentas

Ante un mensaje inesperado, incluso cuando parece provenir de alguien conocido, la primera recomendación es detenerse y verificar la situación por otro medio.

Nunca deben compartirse contraseñas, códigos de seguridad ni números completos de tarjetas. Los bancos y las billeteras virtuales no solicitan esas claves mediante llamadas, correos o WhatsApp.

También es conveniente:

  • Activar la verificación en dos pasos.
  • Utilizar una contraseña diferente para cada servicio.
  • Evitar ingresar mediante enlaces recibidos por mensaje.
  • Descargar aplicaciones únicamente desde tiendas oficiales.
  • Confirmar los pedidos de dinero mediante una llamada directa.
  • No instalar programas de acceso remoto por indicación de desconocidos.
  • Revisar periódicamente los movimientos bancarios.
  • Bloquear inmediatamente las cuentas ante una operación sospechosa.

La urgencia es parte del engaño

Una característica común de estas maniobras es la presión. El estafador intenta que la víctima actúe rápidamente, sin consultar a otra persona ni comprobar la información.

Frases como “tu cuenta será bloqueada”, “tenés una deuda pendiente”, “ganaste un premio” o “necesito una transferencia urgente” deben encender una señal de alarma.

La tecnología puede ofrecer herramientas de seguridad cada vez más avanzadas, pero la prevención continúa dependiendo de una acción sencilla: detenerse, desconfiar y verificar antes de entregar información o enviar dinero.