Un innovador robot con inteligencia artificial ayuda a mejorar la interacción y las habilidades comunicativas de niños con trastorno del espectro autista.
Los avances en inteligencia artificial continúan abriendo nuevas posibilidades en el ámbito de la salud. Un equipo internacional de investigadores presentó un robot con inteligencia emocional diseñado para acompañar las terapias de niñas y niños con trastorno del espectro autista (TEA), con el objetivo de mejorar la interacción social y fortalecer las habilidades comunicativas.
El sistema es capaz de interpretar expresiones faciales, el tono de voz y distintos gestos del paciente para adaptar sus respuestas en tiempo real, generando una interacción más natural y personalizada.
Los especialistas explicaron que la tecnología no busca reemplazar el trabajo de psicólogos, terapeutas ocupacionales o fonoaudiólogos, sino convertirse en una herramienta complementaria que permita reforzar los tratamientos y mantener la atención de los pacientes durante las sesiones.
Las primeras pruebas muestran resultados alentadores, con una mayor participación de los niños en las actividades y una mejora en la identificación de emociones básicas, uno de los principales desafíos para las personas con TEA.
Los investigadores continuarán evaluando el desempeño del robot antes de su incorporación a programas terapéuticos de mayor escala, aunque consideran que este tipo de desarrollos marcará un nuevo paso en la integración de la inteligencia artificial con la medicina.
