La confianza del consumidor cayó 12,3% y refleja el deterioro del consumo

La confianza del consumidor cayó 12,3% y refleja el deterioro del consumo

El indicador retrocedió 4,78% frente a junio y la mayor caída se registró entre las familias de menores ingresos. En el interior del país, la baja mensual fue del 1,68%.

La confianza de los consumidores argentinos volvió a mostrar señales de debilidad durante julio. El índice elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella registró una caída del 12,3% interanual y retrocedió un 4,78% respecto de junio.

El resultado confirma que, más allá de los indicadores generales de la economía, una parte importante de la sociedad todavía no percibe una mejora concreta en su vida cotidiana. La preocupación por los ingresos, el empleo y la capacidad de compra continúa condicionando las decisiones de las familias.

El descenso se produjo en todas las regiones analizadas. La mayor caída mensual correspondió al Gran Buenos Aires, con un 6,35%, seguido por la Ciudad de Buenos Aires, con un 6,24%. En el interior del país, la disminución fue menor, aunque igualmente significativa: alcanzó el 1,68%.

Los hogares de menores ingresos, los más afectados

La diferencia más marcada apareció al analizar la situación económica de las familias. Entre los hogares de ingresos bajos, la confianza cayó un 11,47%, mientras que en los sectores de mayores recursos el retroceso fue de apenas 1,45%.

Esta brecha expone una recuperación desigual. Mientras los hogares con mayor capacidad económica cuentan con herramientas para reorganizar sus gastos o postergar determinadas compras, los sectores más vulnerables destinan buena parte de sus ingresos a alimentos, alquileres, transporte, medicamentos y servicios esenciales.

El índice se ubicó en 43,45 puntos entre los hogares de ingresos altos, frente a los 35,99 puntos registrados en los sectores de menores ingresos.

La evaluación sobre la situación macroeconómica fue el componente que más retrocedió, con una baja mensual del 8,49%. La percepción sobre la situación personal disminuyó un 3,89%.

También se deterioraron las expectativas hacia los próximos meses. El indicador de expectativas futuras cayó un 7,19%, mientras que la evaluación de las condiciones presentes bajó un 1,24%.

La predisposición para adquirir bienes durables e inmuebles descendió un 0,48%. Aunque se trata de una variación moderada, el dato señala que las familias continúan actuando con prudencia antes de asumir gastos importantes o nuevas obligaciones financieras.

El relevamiento se realizó entre el 2 y el 16 de julio sobre una muestra de 1.000 personas residentes en centros urbanos. Desde el máximo alcanzado en enero de 2025, el Índice de Confianza del Consumidor acumula una caída del 14,16%.

El desafío económico continúa siendo trasladar los resultados macroeconómicos a los bolsillos. Sin recuperación del poder adquisitivo, estabilidad laboral y acceso al crédito, será difícil lograr una reactivación sostenida del consumo, especialmente en las pequeñas y medianas empresas y en los comercios del interior.