Un estudio internacional reveló que los jóvenes suecos presentan mayores niveles de soledad, ansiedad y síntomas depresivos que las personas mayores. Los investigadores destacan que los adultos mayores del país se encuentran entre los más felices del mundo.
Carolina Méndez
Mientras en gran parte del mundo suele asociarse la juventud con una etapa de plenitud y bienestar, una reciente investigación internacional reveló una realidad muy diferente en Suecia. Allí, los adultos mayores reportan niveles de felicidad y satisfacción con la vida significativamente superiores a los de los jóvenes adultos.
El estudio fue realizado por investigadores de la Escuela de Economía de Estocolmo, la Universidad de Lund, la Universidad Metropolitana de Oslo y la Universidad de Harvard. Para llegar a sus conclusiones analizaron las respuestas de más de 15.000 personas pertenecientes a distintos grupos etarios.
Los resultados mostraron que los jóvenes adultos suecos presentan menores niveles de satisfacción con la vida, un sentido de propósito más débil y una percepción de menor seguridad financiera en comparación con las generaciones mayores.
Además, los datos reflejan diferencias preocupantes en materia de salud mental. Los participantes jóvenes experimentan el doble de soledad, tres veces más síntomas depresivos y hasta siete veces más ansiedad que las personas mayores consultadas.
Según explicó Nora Hansson Bittár, investigadora de la Escuela de Economía de Estocolmo y autora principal del estudio, Suecia representa un caso excepcional a nivel internacional.
"Es uno de los pocos países donde los jóvenes adultos presentan el nivel más bajo de bienestar entre todos los grupos de edad, mientras que las personas mayores muestran la mayor satisfacción vital", señaló la especialista.
Los investigadores también observaron que, en contraste con lo que suele ocurrir en otros países, la sensación de soledad afecta mucho más a los jóvenes que a los adultos mayores.
A pesar de este panorama, el estudio encontró un dato alentador: los jóvenes mantienen una visión optimista sobre el futuro. En promedio, esperan que su satisfacción con la vida aumente considerablemente en los próximos cinco años.
Sin embargo, los especialistas advierten que las expectativas demasiado elevadas también pueden convertirse en una fuente de frustración. Cuando la realidad no alcanza los objetivos imaginados, la sensación de insatisfacción puede profundizarse.
Por otro lado, los investigadores destacaron la situación de los adultos mayores suecos, quienes figuran entre los más felices del planeta. Las relaciones sociales sólidas, la participación activa en la comunidad y una menor sensación de aislamiento aparecen como factores clave para explicar estos resultados.
De hecho, si solo se consideraran las respuestas de los suecos mayores de 80 años, el país ocuparía el primer lugar mundial en los rankings de felicidad. En cambio, tomando únicamente las respuestas de jóvenes de entre 18 y 24 años, Suecia descendería varios puestos en la clasificación internacional.
Los autores del trabajo consideran que estos hallazgos ayudan a replantear algunos prejuicios sobre el envejecimiento. Lejos de asociarse exclusivamente con limitaciones o aislamiento, la vejez puede convertirse en una etapa de bienestar, estabilidad emocional y relaciones personales más satisfactorias.
El estudio también abre un debate sobre los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones en un mundo cada vez más conectado digitalmente, pero donde la soledad, la ansiedad y la presión por alcanzar determinadas metas parecen afectar cada vez más la calidad de vida de los jóvenes.
