El arranque del año mostró una fuerte presión inflacionaria desde el rubro de las verduras, que volvió a ubicarse entre los productos con mayores incrementos de precios durante enero. Distintos relevamientos privados y datos preliminares confirman que hortalizas clave registraron subas muy por encima del promedio general, impactando de lleno en el índice de precios al consumidor.
Entre los productos que más aumentaron se encuentran tomate, papa, lechuga, cebolla y zapallito, con variaciones mensuales que en algunos casos superaron el 20%. Este comportamiento explica buena parte del repunte inflacionario de las últimas semanas, especialmente en el capítulo Alimentos y Bebidas, uno de los de mayor peso en el bolsillo de los hogares.
Los factores detrás del aumento
La escalada de precios responde a una combinación de factores:
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Condiciones climáticas adversas, con olas de calor y lluvias intensas que afectaron la producción y redujeron la oferta.
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Problemas logísticos y de transporte, con mayores costos vinculados al combustible y a la cadena de distribución.
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Estacionalidad, ya que varios cultivos atraviesan períodos de menor rendimiento.
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Ajustes de costos, tanto en insumos agrícolas como en mano de obra.
Desde el mercado reconocen que las verduras suelen mostrar altos niveles de volatilidad, con subas abruptas que luego pueden revertirse parcialmente en los meses siguientes, aunque en un contexto inflacionario general esa corrección suele ser más lenta.
Impacto en la inflación
El encarecimiento de las verduras complica el objetivo de desacelerar la inflación mensual, que venía mostrando señales de moderación hacia el cierre de 2025. En ese sentido, analistas advierten que, aun con cierta estabilidad en otros rubros, los alimentos frescos pueden alterar la tendencia del índice general que mide el INDEC.
Hacia adelante, las proyecciones indican que la evolución de los precios dependerá en gran medida de la normalización de la oferta, el comportamiento del clima en febrero y marzo, y la capacidad de absorción de costos dentro de la cadena comercial.
Por lo pronto, el aumento de las verduras vuelve a encender una señal de alerta sobre el componente más sensible de la inflación: el que impacta de manera directa y cotidiana en la mesa de los argentinos.
