¿Estamos hablando menos? Un estudio registró una caída en las palabras pronunciadas cada día

¿Estamos hablando menos? Un estudio registró una caída en las palabras pronunciadas cada día

Un análisis de grabaciones de la vida cotidiana de 2.197 personas encontró que, entre 2005 y 2019, el promedio de palabras habladas por día descendió. Los investigadores advierten que todavía no conocen la causa.

Una charla con un vecino, una pregunta en el trabajo o una llamada a un familiar pueden parecer momentos pequeños. Sin embargo, sumados a lo largo del día, forman buena parte de nuestras conversaciones. Un estudio publicado en Perspectives on Psychological Science sugiere que esas palabras pronunciadas en voz alta se están reduciendo en los grupos observados. 

Los investigadores Valeria Pfeifer y Matthias Mehl analizaron datos de 2.197 participantes, de entre 10 y 94 años, reunidos en 22 estudios. Para estimar cuánto hablaban, utilizaron breves grabaciones de audio tomadas durante su vida cotidiana. La mayoría de las personas vivía en Estados Unidos; también hubo participantes de México, Australia y Europa. 

El resultado requiere una precisión: no significa que cada persona hable 338 palabras menos que el día anterior. El análisis encontró que, por cada año transcurrido entre 2005 y 2019, el promedio estimado de palabras pronunciadas por día fue 338 menor. Según los autores, eso equivale a más de 120.000 palabras menos a lo largo de un año, en comparación con el ritmo diario estimado para el año previo. En todo el período estudiado, la caída calculada fue de alrededor del 28%. 

La disminución apareció en distintos grupos de edad. Entre los menores de 25 años fue más pronunciada que entre los participantes mayores, aunque los investigadores señalan que esa diferencia no alcanza para explicar toda la tendencia. 

¿Son los mensajes y las redes sociales la causa? El estudio no puede demostrarlo. La recolección de datos coincidió con la expansión de la comunicación digital, pero aún no está claro cuánto de la conversación hablada pasó a formatos escritos ni si ambos ofrecen los mismos beneficios sociales. Los autores plantean esas preguntas como temas para futuras investigaciones. j

La investigación invita a mirar de otro modo las conversaciones cotidianas. Hablar menos podría implicar menos oportunidades de encuentro, aunque estos datos por sí solos no permiten concluir que la caída haya causado soledad o problemas de salud. Por ahora, la conclusión más firme es también la más sencilla: en la población estudiada se registró una reducción sostenida de las palabras dichas en voz alta, y todavía falta entender por qué