El oficialismo acelera negociaciones con bloques dialoguistas, pero el capítulo fiscal —clave para las provincias— pone en riesgo el acuerdo. Gobernadores advierten por el impacto en sus arcas.
Por Martín Ríos
La discusión por la reforma laboral volvió a dejar en evidencia una tensión estructural de la política argentina: el equilibrio entre los cambios que impulsa la Nación y el impacto fiscal que esos cambios tienen en las provincias. En ese marco, la presidenta del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, mantuvo una reunión de más de tres horas con legisladores de bloques dialoguistas, aunque los acuerdos aún están lejos de cerrarse.
Según fuentes parlamentarias, el principal escollo sigue siendo la rebaja del Impuesto a las Ganancias para las empresas, incluida dentro del paquete fiscal que acompaña la reforma laboral. El oficialismo necesita sostener ese punto para darle coherencia a su programa económico, pero enfrenta una fuerte resistencia de los gobernadores, que advierten por una merma significativa en la coparticipación a partir de 2027.
La negociación continuará este martes, con una reunión de Labor Parlamentaria prevista para las 14, donde se definirán los lineamientos de la sesión del miércoles. Allí se espera un clima tenso, especialmente por el esquema de tratamiento del proyecto y las diferencias entre el oficialismo y el peronismo.
Ganancias y provincias: el nudo del conflicto
El capítulo fiscal propone reducir la alícuota del Impuesto a las Ganancias del 35% al 31,4% para grandes empresas y del 31% al 27% para medianas empresas, un punto que —según estimaciones oficiales— implicaría para las provincias una pérdida de recursos cercana a dos billones de pesos hacia 2027.
Desde el Congreso reconocen que, si el oficialismo no logra reunir los votos necesarios, ese artículo podría ser eliminado del proyecto y tratado más adelante en una ley específica. “Se están analizando alternativas, pero sin los votos no va a pasar”, admitieron desde el entorno legislativo.
La preocupación no es menor para las provincias del interior, que dependen en gran medida de los fondos coparticipables para sostener servicios básicos, obra pública y salarios. En ese punto, la reforma laboral empieza a cruzarse con un debate más amplio sobre el federalismo fiscal y el reparto de recursos.
Avances parciales y silencios estratégicos
Tras el encuentro, Bullrich evitó dar precisiones sobre los avances y se limitó a señalar que los detalles se conocerán recién el miércoles. “Tenemos un acuerdo grande y vamos a lograr mantenerlo”, sostuvo, sin confirmar qué puntos quedarían dentro del texto final.
A su lado, el senador radical Eduardo Vischi remarcó que el eje de la discusión sigue siendo la ley laboral: “Es una reforma que la Argentina intenta hacer desde hace décadas y nunca logra concretar”, señaló.
En paralelo, fuentes parlamentarias mencionaron tensiones internas dentro del oficialismo. La vicepresidenta Victoria Villarruel estaría molesta por no haber sido convocada a algunas de las reuniones clave, aunque este lunes participó el secretario parlamentario Agustín Gustinian.
Indemnizaciones, sindicatos y bancos
Más allá del capítulo fiscal, el proyecto muestra avances en otros puntos sensibles. Hay consenso para establecer un tope indemnizatorio de un salario por año trabajado, con un máximo de tres salarios promedio, pagadero en cuotas (hasta 12 en grandes empresas y 18 en pymes), con actualización por inflación más un 3% anual.
También sigue en discusión el rol del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), financiado con el 3% de los aportes patronales a ANSES. La UCR propone que las pymes puedan utilizarlo para afrontar despidos, una idea que genera resistencias.
En el plano sindical, se debate si los aportes de los trabajadores pasarán a ser voluntarios y si se eliminarán contribuciones empresarias a gremios y cámaras, un punto rechazado por el sindicalismo por su impacto en la representación y el financiamiento.
Finalmente, otro foco de conflicto es el sistema de pago de salarios: el oficialismo analiza habilitar billeteras virtuales, una medida rechazada por las cámaras bancarias, que buscan conservar la exclusividad.
Mirada federal
La reforma laboral avanza, pero lo hace sobre una línea fina. Para el Gobierno nacional, es una pieza clave de su programa económico. Para las provincias, en cambio, el debate no es solo laboral, sino fiscal y federal. El desenlace dependerá de si el oficialismo logra compatibilizar su agenda de reformas con un esquema de recursos que no vuelva a profundizar las asimetrías entre la Nación y el interior.
