La Unión Europea aprobó este viernes el acuerdo de libre comercio con el Mercosur, tras 25 años de negociaciones. Para que el tratado entre en vigencia plena aún deberá contar con la aprobación del Parlamento Europeo y de los 27 países miembros del bloque comunitario.
La decisión habilita a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a viajar a Asunción para firmar el pacto. El acuerdo apunta a eliminar aranceles y potenciar el comercio entre ambos bloques, creando un mercado integrado de 780 millones de consumidores.
Impacto directo en la región Rosario–Santa Fe
Para la región centro del país —y en particular para el Gran Rosario y el sur de Santa Fe— el acuerdo abre oportunidades concretas en sectores estratégicos:
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Complejo agroexportador: la reducción de aranceles favorecería exportaciones de soja, harinas, aceites, carnes, maíz y derivados, productos con fuerte salida por los puertos del Gran Rosario.
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Economías regionales: alimentos procesados, lácteos y producciones con valor agregado podrían acceder con mayor competitividad al mercado europeo.
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Actividad portuaria y logística: un mayor flujo comercial implicaría más movimiento en puertos, transporte y servicios asociados, con impacto en empleo regional.
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Inversiones y tecnología: el acuerdo también facilita el ingreso de capitales europeos, transferencia tecnológica y estándares de calidad más altos.
Apoyos y resistencias en Europa
La votación se definió tras una reunión de embajadores en Bruselas. Alemania y España respaldaron el acuerdo para ampliar sus exportaciones, mientras que Francia, Irlanda y Polonia votaron en contra, principalmente por el impacto en sus sectores agrícolas.
El cambio de postura de Italia fue clave para alcanzar la mayoría, luego de que se incorporaran fondos adicionales para el sector agrícola europeo y mecanismos de salvaguardia, que permiten activar investigaciones si las importaciones desde Sudamérica crecen más de un 5% o si los precios caen por debajo del promedio de los últimos tres años.
Un escenario con oportunidades y desafíos
Si bien el tratado todavía debe superar instancias clave de aprobación, su avance representa una oportunidad estratégica para la región, especialmente para un entramado productivo y exportador como el santafesino. Al mismo tiempo, plantea el desafío de mejorar competitividad, infraestructura y valor agregado para aprovechar plenamente la apertura de uno de los mercados más grandes y exigentes del mundo.
