El presidente de Ford Argentina, Martín Galdeano, cuestionó con dureza los problemas de competitividad que enfrenta el país y afirmó que no le sorprendería que alguna terminal automotriz local termine cerrando como consecuencia de la elevada presión impositiva.
“Las limitantes hoy para nosotros son dos: una es el marco impositivo y la otra es cómo la Argentina se integra al mundo, que ahí venimos progresando bien. Hay anuncios recientes positivos, como los acuerdos con la Unión Europea, con una baja progresiva de aranceles, y el acuerdo con Estados Unidos, aunque todavía hay que ver qué impacto real tendrá para la industria automotriz. Pero el gran problema sigue siendo el marco impositivo”, explicó el ejecutivo.
Consultado sobre la posibilidad de cierres de fábricas, Galdeano fue categórico: “No me sorprendería que sea un camino donde cada vez sea más difícil justificar proyectos de inversión. Estamos compitiendo en un mercado global contra productores que no tienen estas mochilas impositivas y que, además, cuentan con políticas de Estado que incentivan la producción y la exportación de autos. No me sorprendería que cierren fábricas de autos en la Argentina”.
En declaraciones al medio Infobae, el titular de Ford remarcó que la competencia no es solo externa, sino también interna dentro de las propias multinacionales: “Competimos contra todas las terminales, pero también contra nuestras propias fábricas en otros países para exportar a distintos mercados”.
Galdeano detalló además el peso concreto de los impuestos sobre la planta de Pacheco. “Hoy tiene entre 12 y 15 puntos de impuestos para exportar. Hay entre tres y cinco puntos de impuestos nacionales, como el impuesto al cheque, y todavía retenciones a las exportaciones. Después Ingresos Brutos, que es lo más distorsivo y nocivo que hay, con entre seis y siete puntos, y que no solo afecta la exportación, sino que desalienta la localización de autopartes y el desarrollo de proveedores nacionales. Cuanta más cadena productiva tenés, peor es. A eso se suman los impuestos municipales, con entre dos y tres puntos más”, precisó.
Desde una mirada federal, las advertencias del sector automotor vuelven a poner sobre la mesa un debate estructural: la necesidad de una reforma impositiva integral que permita sostener la producción industrial, cuidar el empleo en las provincias y mejorar la competitividad argentina en un contexto global cada vez más exigente.
