Argentina busca regular la IA: privacidad, control y límites al uso de datos

Argentina busca regular la IA: privacidad, control y límites al uso de datos

Un proyecto de ley propone un marco basado en Europa para proteger derechos, auditar sistemas y frenar abusos tecnológicos.

En medio del avance acelerado de la inteligencia artificial y su creciente impacto en la vida cotidiana, la Cámara de Diputados comenzó a debatir iniciativas para establecer un marco regulatorio en Argentina. El proyecto más reciente apunta a garantizar la protección de datos personales, la seguridad y el derecho a la intimidad frente al desarrollo de estas tecnologías.

La iniciativa fue presentada por el diputado nacional Diego Giuliano (Unión por la Patria) y toma como referencia el modelo de la Unión Europea, considerado pionero a nivel global tras la aprobación del llamado “AI Act” en 2024. Este esquema propone clasificar los sistemas de inteligencia artificial según el nivel de riesgo que representan para la sociedad.

El objetivo central del proyecto es encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y resguardo de derechos fundamentales. “La IA no debe ser una herramienta para la explotación de los datos personales”, advirtió Giuliano en los fundamentos, al tiempo que alertó sobre los riesgos de una intrusión masiva en la privacidad de los ciudadanos.

Los pilares del proyecto

La propuesta establece una serie de medidas clave para ordenar el desarrollo y uso de la inteligencia artificial en el país:

  • Registro Nacional de Sistemas de IA: obligatorio para todas las plataformas que operen en Argentina, con información detallada sobre su funcionamiento.
  • Evaluación de impacto previa: cada sistema deberá ser analizado antes de su implementación para detectar riesgos, sesgos o posibles vulneraciones de derechos.
  • Clasificación por niveles de riesgo: alto, medio y bajo, siguiendo el modelo europeo.
  • Auditorías y control estatal: la autoridad de aplicación podrá supervisar, exigir información y aplicar sanciones.

Además, el proyecto contempla prohibiciones específicas para ciertos usos considerados peligrosos, como sistemas que manipulen conductas, exploten vulnerabilidades o utilicen datos sensibles para clasificar personas.

Entre ellos, se destacan:

  • Sistemas de “puntuación social”.
  • Reconocimiento facial masivo sin consentimiento.
  • Evaluaciones de riesgo criminal basadas solo en perfiles.
  • Clasificación biométrica por ideología, religión o vida personal.

Un debate abierto

La discusión sobre la regulación de la inteligencia artificial no está exenta de controversias. Mientras algunos sectores advierten que la intervención estatal podría frenar la innovación, otros sostienen que la ausencia de reglas puede generar riesgos graves para los derechos humanos.

En ese sentido, el proyecto se presenta como un intento de anticiparse a un escenario donde la tecnología avanza más rápido que la legislación. Según Giuliano, lo que está en juego no es solo el desarrollo económico, sino la posibilidad de preservar la vida privada en la era digital.

En América Latina, países como México, Chile y Brasil también han impulsado iniciativas similares, aunque aún sin resultados concretos. En ese contexto, Argentina podría posicionarse como uno de los primeros países de la región en establecer un marco integral para regular la inteligencia artificial.

El debate recién comienza, pero marca un punto clave: definir cómo convivir con una tecnología que ya forma parte de la vida diaria y que seguirá transformando la sociedad en los próximos años.