La Provincia presentó ante la Unión Industrial Argentina los resultados de su política económica: cerca de 10.000 empresas recibieron beneficios fiscales por más de $36.000 millones durante el primer semestre.
Pullaro y la conducción industrial también pusieron sobre la mesa la devolución de saldos de IVA y la necesidad de revisar el esquema tributario argentino.
Santa Fe decidió llevar su estrategia productiva al centro del debate industrial nacional. El gobernador Maximiliano Pullaro se reunió con el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, en un encuentro donde impuestos, infraestructura, financiamiento y competitividad ocuparon buena parte de la agenda.
Pullaro estuvo acompañado por los ministros de Desarrollo Productivo, Gustavo Puccini, y de Economía, Pablo Olivares.
Más allá de la fotografía política, la reunión dejó algunos números que permiten observar hacia dónde intenta orientar Santa Fe su relación con el sector privado.
$36.000 millones de alivio fiscal
Uno de los principales datos presentados por la Provincia corresponde al primer semestre de 2026.
Según las cifras oficiales, cerca de 10.000 empresas santafesinas accedieron a beneficios fiscales que representaron un ahorro superior a los $36.000 millones.
Las herramientas incluyen mecanismos destinados a reducir el peso de Ingresos Brutos, con beneficios relacionados, entre otros aspectos, con la generación de empleo y el consumo de energía.
La estrategia provincial busca instalar una idea concreta: equilibrio fiscal y reducción de impuestos no necesariamente tienen que significar paralización de la inversión pública.
Santa Fe intenta sostener ese esquema combinando cuentas públicas ordenadas, obra de infraestructura y financiamiento para el sector productivo.
La competitividad, más allá del dólar
El encuentro con la UIA también permitió ampliar una discusión que suele quedar concentrada en el tipo de cambio.
Para una industria, competir depende además de impuestos, energía, logística, infraestructura, acceso al crédito y costos laborales.
En ese terreno, Santa Fe tiene un interés particular. Se trata de una de las provincias con mayor peso industrial y agroexportador del país, por lo que cualquier modificación de costos termina impactando directamente sobre su capacidad productiva.
La apertura de los mercados agrega otra presión: las empresas locales deberán competir cada vez más con productos provenientes del exterior.
El problema de los saldos de IVA
Uno de los temas planteados por la UIA apunta directamente al Gobierno nacional: los saldos a favor de IVA acumulados por las empresas.
Durante la reunión se analizó la posibilidad de acelerar su devolución e incluso estudiar mecanismos que permitan utilizarlos para cancelar obligaciones relacionadas con el empleo y las cargas laborales.
Para las empresas, esos créditos fiscales inmovilizados representan capital que no puede utilizarse para producir, invertir o financiar actividad.
Resolver ese problema podría transformarse, por lo tanto, en una herramienta adicional para mejorar el capital de trabajo del sector industrial.
¿Un nuevo pacto fiscal?
Otro punto de importancia fue la posibilidad de avanzar hacia un nuevo pacto fiscal entre Nación y provincias.
El sistema tributario argentino acumula impuestos nacionales, provinciales y municipales que muchas veces terminan superponiéndose y aumentando los costos de producción.
Santa Fe manifestó su disposición a acompañar una discusión destinada a reducir esas distorsiones.
Pero allí aparece uno de los grandes desafíos: bajar impuestos exige simultáneamente discutir cómo se financian Nación, provincias y municipios.
Santa Fe busca posicionarse
El encuentro con la principal representación industrial del país también tiene una lectura política.
Pullaro busca posicionar a Santa Fe como una provincia que puede exhibir equilibrio fiscal mientras mantiene inversión en infraestructura y políticas destinadas a acompañar al sector privado.
La UIA, por su parte, destacó la orientación productiva de la administración santafesina y la importancia de generar infraestructura, empleo y reglas claras.
Con una economía argentina que intenta abrirse nuevamente al mundo, la competitividad dejará de ser solamente una consigna para convertirse en una necesidad concreta.
Y para Santa Fe, cuyo desarrollo depende en buena medida de producir, industrializar y exportar, esa discusión resulta estratégica.
