Este lunes 26 de octubre se conmemora el Día Latinoamericano para la Prevención de las Quemaduras. La jornada busca promover hábitos seguros y recordar cómo actuar ante lesiones que pueden dejar secuelas físicas y emocionales.
Las quemaduras pueden producirse en pocos segundos, pero sus consecuencias pueden requerir tratamientos prolongados. En el Día Latinoamericano para la Prevención de las Quemaduras, la atención está puesta especialmente en los niños, que representan la mitad de las víctimas, según la información difundida por esta conmemoración.
El hogar es un lugar central para la prevención. Una taza caliente, una olla al alcance de una mano o una estufa sin protección pueden convertirse en fuentes de lesiones.
El Hospital Garrahan advirtió, en un informe publicado en septiembre de 2025, que el 90% de los episodios de quemaduras infantiles que describe ocurre dentro de la casa. También destacó que la recuperación de los casos graves puede incluir cirugías, rehabilitación y acompañamiento psicológico.
La cocina, un espacio que requiere especial cuidado
Los líquidos calientes son una de las causas más habituales de quemaduras domésticas. Por eso, prevenir implica revisar cómo se cocina, dónde se apoyan los recipientes y qué elementos quedan al alcance de los más pequeños.
Entre las principales medidas se encuentran:
- Usar las hornallas traseras y orientar los mangos de ollas y sartenes hacia adentro.
- Mantener tazas, pavas, termos y fuentes calientes lejos de los bordes.
- Evitar que los niños jueguen junto al horno, las hornallas o las estufas.
- Guardar fósforos, encendedores y líquidos inflamables en lugares seguros.
- Comprobar la temperatura del agua antes del baño.
- No dejar ropa secándose sobre estufas ni cerca de fuentes de calor.
Estas precauciones también ayudan a proteger a los adultos mayores, que pueden sufrir lesiones al manipular recipientes calientes o caer cerca de un calefactor.
Qué hacer ante una quemadura
La primera medida es interrumpir el contacto con la fuente de calor sin poner en riesgo a quien ayuda. Si existe una fuente eléctrica involucrada, debe cortarse la corriente antes de tocar a la persona.
En una quemadura térmica pequeña, se recomienda enfriar la zona con agua corriente fresca, no helada, durante unos 20 minutos, manteniendo abrigado el resto del cuerpo. No se debe sumergir a la persona entera ni demorar la atención urgente para completar el enfriamiento.
También conviene retirar anillos, pulseras y prendas cercanas antes de que aumente la hinchazón, siempre que salgan fácilmente. La ropa adherida a la piel no debe arrancarse. Luego, se puede cubrir la lesión suavemente con una gasa no adherente o un paño limpio que no desprenda pelusa.
Los remedios caseros pueden agravar la lesión
No se debe aplicar hielo, pasta dental, manteca, aceite ni otras sustancias caseras. Tampoco hay que romper las ampollas o colocar cremas sin indicación profesional.
Estas prácticas pueden dañar más los tejidos o dificultar el tratamiento. El agua corriente fresca es la medida inicial recomendada para enfriar una quemadura por calor.
Cuándo buscar atención médica
Las quemaduras profundas, extensas, eléctricas o químicas requieren atención urgente. También las que afectan la cara, las manos, los pies, los genitales o las articulaciones, y aquellas acompañadas de dificultad para respirar o exposición importante al humo.
En bebés y niños pequeños, corresponde buscar evaluación médica incluso cuando la lesión parezca reducida. El dolor no permite determinar por sí solo la gravedad de una quemadura
