Fácil de mantener y resistente, la lavanda aporta aroma, atrae polinizadores y puede contribuir a crear un ambiente más relajante.
La lavanda es una de las plantas más elegidas para jardines, balcones y patios por su intenso aroma y sus flores violetas. Además de su valor ornamental, muchas personas la utilizan para perfumar ambientes, ahuyentar algunos insectos y generar una sensación de calma en el hogar.
Su fragancia se asocia con el bienestar y la relajación. Aunque no reemplaza tratamientos médicos, distintas investigaciones sugieren que el aroma de la lavanda puede favorecer el descanso y ayudar a disminuir la sensación de estrés en algunas personas.
¿Cómo cuidarla?
La lavanda necesita mucho sol, al menos seis horas diarias. Prefiere suelos bien drenados y no tolera el exceso de agua. Lo recomendable es regarla solo cuando la tierra esté seca y realizar una poda ligera después de la floración para mantener la planta compacta y estimular nuevos brotes.
¿Cuándo sembrarla?
En Argentina, la mejor época para sembrarla es entre fines del invierno y la primavera (de agosto a octubre), cuando las temperaturas comienzan a subir. También puede plantarse a comienzos del otoño en zonas de clima templado.
Con pocos cuidados, la lavanda puede vivir muchos años y convertirse en una aliada natural para llenar de color, perfume y bienestar cualquier espacio del hogar.
