El gobernador supervisó junto al ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico; el intendente de Santa Fe, Juan Pablo Poletti, y el senador Julio “Paco” Garibaldi los trabajos sobre el río Salado.
El nuevo enlace constituye una de las principales obras viales de la provincia y es financiado con recursos santafesinos.
El gobernador Maximiliano Pullaro recorrió este lunes las obras del nuevo puente que conectará las ciudades de Santa Fe y Santo Tomé, donde los trabajos ya alcanzan un 74 % de avance. La intervención atraviesa una etapa decisiva y continúa desarrollándose simultáneamente en diferentes sectores del viaducto y sus accesos.
Durante la recorrida, Pullaro estuvo acompañado por el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico; el intendente de Santa Fe, Juan Pablo Poletti; el senador por el departamento La Capital, Julio “Paco” Garibaldi, y autoridades vinculadas a la ejecución del proyecto.
La supervisión se concentró especialmente en el sector del vado del río Salado, donde avanzan las tareas necesarias para completar la estructura del nuevo enlace metropolitano.
Una obra estratégica para el área metropolitana
El nuevo puente se construye en paralelo al actual Puente Carretero y tendrá una extensión total de 1.324 metros, una dimensión que lo convierte en la obra vial de este tipo más extensa desarrollada por la Provincia.
La infraestructura fue proyectada para aumentar sustancialmente la capacidad de conexión entre Santa Fe y Santo Tomé, dos ciudades que mantienen diariamente un intenso movimiento de trabajadores, estudiantes, comerciantes y transportistas.
Cuando esté terminada, la nueva estructura permitirá reorganizar la circulación junto al puente existente y mejorar las condiciones de seguridad y fluidez en uno de los corredores metropolitanos más transitados de la provincia.
Del 45 % al 74 % en pocos meses
El ritmo alcanzado durante los últimos meses muestra la magnitud del avance. A fines de junio, la Provincia informaba que la ejecución global había llegado al 45 %, con 131 de los 136 pilotes previstos, 130 columnas y 40 de los 42 cabezales ya terminados. En aquel momento también se habían fabricado 101 de las 215 vigas proyectadas.
Ahora, con el avance informado en el 74 %, la obra ingresa en una nueva etapa de consolidación de su estructura y de los trabajos complementarios necesarios para conectar el viaducto con ambas ciudades.
El proyecto se ejecuta con distintos frentes simultáneos: la estructura sobre el río Salado, los accesos desde Santa Fe y las intervenciones necesarias del lado de Santo Tomé.
Un puente pensado también para ciclistas y peatones
La obra no estará destinada exclusivamente al tránsito automotor.
El proyecto contempla una calzada vehicular y espacios específicos para otros modos de movilidad. Los planes oficiales incluyen bicisenda y vereda peatonal, además de intervenciones en las cabeceras y trabajos destinados a mejorar la seguridad vial.
En la cabecera santafesina se desarrollan tareas vinculadas con las nuevas calzadas y accesos, mientras que en Santo Tomé el proyecto contempla una readecuación urbana y vial que incluye sectores de avenida 7 de Marzo y las calles Mitre y Candioti.
Una inversión financiada por Santa Fe
Uno de los aspectos centrales del proyecto es su esquema de financiamiento. La construcción se realiza íntegramente con fondos de la Provincia de Santa Fe, sin financiamiento del Gobierno nacional.
La obra fue adjudicada originalmente por $39.811 millones y comenzó formalmente en marzo de 2025. Está a cargo de una unión transitoria de empresas y fue planteada como una respuesta provincial a una demanda de infraestructura que llevaba décadas pendiente.
Desde el comienzo de los trabajos, el Gobierno provincial presentó el nuevo enlace como una de las inversiones de infraestructura más importantes de la actual gestión.
Una conexión largamente esperada
La necesidad de una nueva conexión quedó especialmente expuesta durante los inconvenientes registrados en el viejo Puente Carretero. La estructura existente constituye desde hace décadas un vínculo fundamental entre las dos ciudades y cualquier restricción en su funcionamiento repercute directamente sobre toda el área metropolitana.
El nuevo viaducto permitirá disponer de una segunda infraestructura de gran capacidad sobre el río Salado y reorganizar los sentidos de circulación entre ambas márgenes.
La planificación oficial prevé que el nuevo puente facilite el ingreso hacia Santa Fe, mientras el actual quede destinado al sentido hacia Santo Tomé, generando un sistema de circulación complementario.
El nuevo puente comienza a convertirse en realidad
A medida que se montan vigas, tableros y estructuras, la obra comienza a modificar definitivamente el paisaje del corredor Santa Fe-Santo Tomé.
Lo que durante años fue un proyecto reclamado por los habitantes de ambas ciudades ya presenta una estructura visible sobre el río Salado y, con el 74 % de los trabajos ejecutados, entra en la etapa final de una construcción estratégica para la conectividad del centro provincial.
La recorrida encabezada por Pullaro permitió observar el progreso de un proyecto que, una vez habilitado, cambiará la circulación cotidiana entre Santa Fe y Santo Tomé y sumará una nueva conexión vial, peatonal y ciclística para toda el área metropolitana.
