El dirigente santafesino, oriundo de Venado Tuerto, se convirtió en el presidente más joven en la historia del radicalismo. Reivindicó el legado de Alfonsín, pidió consenso político y advirtió sobre la falta de inversión en obra pública.
El flamante presidente de la Unión Cívica Radical (UCR), Leonel Chiarella, destacó la figura de Raúl Alfonsín como la principal referencia histórica del partido y planteó la necesidad de reconstruir el protagonismo del radicalismo a partir del diálogo, la gestión y la obra pública.
Oriundo de Venado Tuerto, Santa Fe, Chiarella se convirtió en el presidente más joven en la historia de la UCR, un dato que refuerza el perfil federal de la nueva conducción partidaria.
“Nuestro líder más importante fue Raúl Alfonsín”, afirmó el dirigente, a quien definió como un hombre con coraje político y vocación de consenso, capaz de convocar a todos los sectores para sentar las bases de la Argentina democrática.
Un radicalismo con gestión y mirada federal
Chiarella agradeció el respaldo de los delegados partidarios y de los gobernadores radicales que lo ungieron al frente del partido. En ese marco, remarcó que la UCR gobierna actualmente cinco provincias y más de 500 intendencias en todo el país, lo que —según sostuvo— permite mostrar una experiencia concreta de gestión y acercar propuestas reales a la sociedad.
En relación con el Gobierno nacional, el nuevo titular del radicalismo aseguró que el partido mantendrá una postura de madurez política, acompañando aquellas medidas que considere positivas y marcando diferencias cuando sea necesario, siempre desde una mirada federal que contemple las necesidades de las provincias.
Críticas a la falta de obra pública
En declaraciones, Chiarella cuestionó la ausencia de inversión en infraestructura y advirtió que no existe desarrollo posible sin obra pública. En ese sentido, alertó sobre el deterioro de rutas clave para el transporte de la producción y sostuvo que el superávit fiscal “por sí solo no sirve” si no se traduce en mejoras concretas para la vida de los ciudadanos.
Asimismo, consideró que el kirchnerismo es un ciclo agotado y aclaró que el radicalismo no busca “volver atrás”, sino aportar a la construcción de una Argentina basada en el sentido común, el consenso y la institucionalidad.
Reconstrucción partidaria y alianzas
Al referirse a la situación interna del partido, Chiarella reconoció las dificultades electorales y la fragmentación parlamentaria, y aseguró que la reconstrucción del radicalismo requerirá diálogo, trabajo conjunto y madurez política entre gobernadores, legisladores, intendentes y las distintas organizaciones partidarias.
De cara al futuro, sostuvo que la UCR debe fortalecerse como partido y, al mismo tiempo, evaluar alianzas políticas que contribuyan al desarrollo del país, aunque evitó definir socios y remarcó que esa discusión debe darse de manera colectiva.
