Quienes participamos y nos involucramos de diferentes maneras en la situación política, procuramos interpretar los hechos que traducen el estado de situación en los ámbitos internacional, nacional y local.
Por: Ricardo Alejandro Terrile República Argentina, mayo de 2025.
Colabora con nuestra comprensión la lectura de los textos clásicos y modernos, los medios de comunicación social y referentes vinculados a la psicología social.
La elección para convencionales constituyentes en Santa Fe, las compulsas electorales en Salta, Jujuy, San Luís y Chaco y, recientemente, la de la ciudad autónoma de Buenos Aires, mantienen un “hilo conductor”: la decisión ciudadana de no participar. Cuando la media histórica de cantidad de votantes en CABA se ubicaba en el 70%, la elección del domingo 18 de mayo apenas superó el 53%. Parecidos porcentajes han mostrado los procesos electorales individualizados en los territorios provinciales. A ello, es imperioso sumar los votos en blanco e impugnados, que definen parecidas sensaciones, aunque sus posturas no se limitan a la presunción de una conducta de resistencia, sino que “gritan” su disconformidad frente a todas las propuestas.
Existe hartazgo social con la política y con los políticos y ello es resultado de la escasa calidad institucional y la inexistencia de debates en los partidos políticos cuyas unidades básicas, comités, centros de estudio, etc., están cerrados. Asistimos periódicamente a los discursos de odio del presidente Milei, las manifestaciones peyorativas y agresivas de las redes sociales, los insulsos debates parlamentarios, las alianzas espurias que legitiman procesos inconstitucionales, la permanente complicidad de los medios de comunicación social con LLA, mendigando una entrevista vergonzosa en su contenido en la que el espíritu crítico constructivo se omite por decisión del entrevistado.
Existe una frustración peronista, la paulatina desaparición del PRO y la inexistencia del radicalismo como alternativa republicana. Una elección de legisladores de CABA se nacionalizó por decisión de LLA y la posicionó con ventaja en la próxima convocatoria en provincia de Buenos Aires, en la que el proyecto de “reelección indefinida” de intendentes, concejales, senadores y diputados provinciales recobran actualidad, lamentablemente.
Javier Milei ganó en CABA. Es un dato indiscutible. La unión entre una inflación con tendencia a la baja y un dólar relativamente barato son imbatibles para cualquier elección. Sin embargo, para el radicalismo, todo análisis político comienza con un debate ético y Milei ha sido definitivamente aplazado. Su comportamiento frente a Macri traduce toda la deshonestidad impropia de una conducta republicana. Se sirvió desde diciembre de 2023 para obtener decretos de necesidad y urgencia que permanecen en el tiempo sin ser derogados, forzando la interpretación constitucional con la “sanción ficta”, expresamente prohibida por el art. 82 de la Constitución Nacional.
Una lectura de los resultados electorales nos llevan a verificar que un 70% del electorado de la ciudad de Buenos Aires no votó a Milei; que Adorni como vocero presidencial hizo anuncios populares en plena etapa de veda política transgrediendo manifiestamente el marco de legalidad; que Cristina Kirchner nunca pronunció palabra sobre Santoro; que el PRO al igual que otros partidos políticos, persisten en llevar y traer a su antojo y conveniencia dirigentes bonaerenses y porteños más allá o más acá de la General Paz; que el radicalismo parece haber desaparecido y al único que se lo extraña es Alfonsín
Es impostergable alentar y alentarnos a recuperar el debate que mejore la escasa por no decir nula calidad institucional del parlamento argentino.
Nunca es mala la verdad; lo que no tiene es remedio.
Cuando el dedo señala una vez más, el preámbulo, que nos dice “…..constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer a la defensa común, promover el bienestar general y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo, que quieran habitar en el suelo argentino…”, los estúpidos miran el dedo.
Ricardo Alejandro Terrile
República Argentina, mayo de 2025.
