Sin combustible ni divisas, Cuba activó la “opción cero” y comenzó a cerrar hoteles en los principales polos turísticos para evitar el colapso del sistema energético en plena temporada alta.
Cuba atraviesa una de las etapas más críticas de su crisis energética y económica. El gobierno cubano activó la denominada fase de “opción cero”, un escenario de emergencia que contempla el cierre de hoteles y la reducción drástica de actividades no esenciales ante la falta de combustible y divisas.
La medida ya comenzó a impactar en polos turísticos estratégicos como Varadero y los cayos del norte del país, donde varias instalaciones hoteleras suspendieron operaciones con el objetivo de priorizar el suministro eléctrico y de combustible para servicios básicos y sectores considerados estratégicos.
Según fuentes oficiales, la decisión responde al agotamiento de las reservas energéticas, a la imposibilidad de importar petróleo en volúmenes suficientes y al endurecimiento de las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, que afectan de manera directa las operaciones financieras y logísticas del país caribeño.
El turismo, principal fuente de ingreso de divisas de la isla, enfrenta así un golpe adicional en plena temporada alta. Desde el gobierno reconocen que el cierre temporal de hoteles busca evitar un colapso mayor del sistema eléctrico nacional, que en las últimas semanas registró apagones prolongados en varias provincias.
La “opción cero” es un protocolo de contingencia que prevé funcionar con consumo mínimo de combustible, priorizando hospitales, producción de alimentos y servicios esenciales, mientras se reducen al máximo las actividades de alto consumo energético.
Analistas internacionales advierten que la situación expone la fragilidad estructural del modelo energético cubano, altamente dependiente de importaciones, y anticipan un impacto social y económico significativo si la crisis se extiende durante los próximos meses.
