Hoy el mundo mira a Rosario. Pero aquí Jorge Messi no fue solamente el padre y representante del futbolista más famoso del planeta. Fue un trabajador, un padre de familia y el hombre que un día decidió dejar la seguridad de su vida cotidiana para acompañar el sueño de un chico rosarino llamado Lionel.
Este sábado Rosario amaneció con una noticia que rápidamente atravesó fronteras. Jorge Horacio Messi murió a los 68 años después de una prolongada enfermedad. Horas después, agencias y medios de distintos países comenzaron a mirar hacia esta ciudad, buscando reconstruir quién fue el hombre que estuvo detrás de buena parte de la extraordinaria carrera de Lionel Messi.
Pero para contar verdaderamente su historia hay que empezar mucho antes de Barcelona, los Balones de Oro y los contratos millonarios.
Hay que volver a Rosario.
Cuando Messi todavía era solamente un apellido rosarino
Jorge y Celia Cuccittini formaron aquí su familia. Tuvieron cuatro hijos: Rodrigo, Matías, Lionel y María Sol. Lionel nació el 24 de junio de 1987 en el Hospital Italiano Garibaldi de Rosario, cuando nadie podía imaginar que aquel tercer hijo varón terminaría convirtiéndose en una figura mundial.
La familia llevaba una vida de trabajadores.
Jorge pasó por distintos empleos y estudió para técnico químico hasta ingresar a Acindar, en Villa Constitución, donde trabajó como inspector de control de calidad. Sus antiguos compañeros lo recuerdan por el casco rojo correspondiente a esa función y por un apodo de aquellos años: “Peluca”.
No era una vida sencilla.
Cumplía turnos rotativos que podían alcanzar las 12 horas y debía viajar desde Rosario hasta Villa Constitución, muchas veces saliendo de madrugada. Colectivos, autos compartidos y remises de la empresa formaban parte de aquella rutina.
Después regresaba a Rosario.
Y allí estaba la familia.
Un padre junto a una cancha
Mientras Jorge trabajaba, Lionel comenzaba a enamorarse de una pelota.
Leo dio sus primeros pasos futbolísticos en Grandoli, en el sur rosarino, y posteriormente llegó a las divisiones infantiles de Newell's. Jorge estuvo presente durante aquellos años en los que el fútbol todavía era simplemente el sueño de un chico.
La familia vivía lejos de cualquier lujo. La historia transcurría entre el trabajo, la escuela, los clubes y las calles del sur de Rosario.
Hasta que apareció un problema capaz de detener aquel sueño.
A Lionel le detectaron una deficiencia de la hormona de crecimiento y el tratamiento representaba un costo difícil de afrontar para la economía familiar.
Entonces Jorge tuvo que tomar una de esas decisiones cuyo verdadero tamaño solamente se comprende muchos años después.
De Rosario a Barcelona
En 2000 la posibilidad de probar a Lionel en Barcelona abrió una puerta.
Jorge decidió atravesarla.
Dejó atrás la estabilidad laboral y acompañó a su hijo a Cataluña. Lionel tenía apenas 13 años. No viajaban un campeón del mundo y su representante. Viajaban un padre y un chico rosarino intentando descubrir si aquel talento podía convertirse en una profesión.
El resto se transformó en historia.
Lionel creció en Barcelona y Jorge pasó paulatinamente de trabajador industrial a administrador y representante de la carrera de su hijo.
Llegaron las renovaciones contractuales, los acuerdos comerciales y negociaciones por cifras que aquel obrero que viajaba diariamente por la autopista Rosario-Villa Constitución difícilmente habría imaginado años antes.
Pero hubo algo que nunca terminó de cambiar.
Rosario siguió siendo casa.
Una familia que siempre volvió
Lionel construyó su carrera a miles de kilómetros, pero Rosario permaneció atravesando su historia.
La ciudad conserva hoy los lugares de su infancia: el barrio, Grandoli, Newell's, la escuela, las canchas y los murales que convirtieron diferentes rincones rosarinos en una suerte de recorrido por la vida del capitán argentino.
Jorge también regresaba permanentemente a ese mundo familiar.
Incluso durante sus problemas de salud recientes, después de una internación en junio, había recibido el alta y regresado a Rosario para continuar su recuperación.
Finalmente murió en Rosario, la ciudad que siempre permaneció en el centro de la historia de la familia Messi. En estas horas de profundo dolor, su entorno eligió transitar la despedida en la intimidad. Desde Diario Rosario Norte respetamos esa decisión y preservamos cualquier información vinculada a los lugares donde la familia despedirá a Jorge.
Hoy el mundo busca a Jorge en Rosario
La dimensión que alcanzó Lionel provoca que hoy la noticia sea mundial.
Reuters informó sobre su fallecimiento; medios de España, Reino Unido y distintos países latinoamericanos se hicieron eco de la noticia. Instituciones como Newell's Old Boys, Barcelona, Real Madrid y la Asociación del Fútbol Argentino expresaron públicamente sus condolencias. La AFA dispuso además minutos de silencio y brazaletes negros en los partidos del fútbol argentino.
Lionel tiene previsto regresar este sábado a Rosario para reunirse con su familia y despedir a su padre.
Pero mientras buena parte del planeta descubre ahora la historia de Jorge Messi, Rosario puede contarla desde otro lugar.
Porque aquí resulta más fácil comprender que detrás del representante que terminó negociando contratos millonarios estuvo primero aquel hombre que se levantaba de madrugada para ir a trabajar a una fábrica y después encontraba tiempo para acompañar a su hijo a jugar al fútbol.
Antes de la leyenda hubo una familia
Tal vez ese sea el legado más humano de Jorge Messi.
No podía saber qué ocurriría cuando decidió acompañar a aquel chico de 13 años a España. No sabía que Lionel levantaría la Copa del Mundo, rompería récords y se convertiría en uno de los futbolistas más importantes de todos los tiempos.
Solamente sabía que su hijo tenía un sueño.
Y decidió acompañarlo.
Hoy las cámaras y los medios del mundo vuelven sus ojos hacia Rosario buscando la historia del padre de Lionel Messi.
Rosario despide algo más cercano: a Jorge, aquel trabajador y padre de familia que creyó en un chico cuando Messi todavía no era una leyenda, sino apenas un apellido escrito en una camiseta infantil.
