Un estudio elaborado por investigadores de la UBA mostró por primera vez, con detalle jurisdiccional, cómo la malnutrición afecta de distintas maneras a niños y niñas del país. El norte argentino concentra mayores niveles de retraso del crecimiento, mientras que el sobrepeso avanza en gran parte del territorio.
Argentina enfrenta una problemática silenciosa pero cada vez más preocupante: la doble carga de la malnutrición infantil. Un reciente estudio realizado por investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires permitió elaborar el primer mapa detallado que muestra cómo conviven la desnutrición y el sobrepeso en distintas regiones del país.
El trabajo analiza datos de más de 970 mil niños menores de cinco años atendidos en hospitales y centros de salud públicos mediante el Programa Sumar, y expone profundas desigualdades sociales, económicas y alimentarias entre provincias y departamentos.
El mapa revela que el retraso del crecimiento infantil —uno de los principales indicadores de desnutrición crónica— se concentra especialmente en zonas del norte argentino, principalmente en provincias del NOA y NEA, donde persisten altos niveles de pobreza estructural, dificultades de acceso a alimentos de calidad y déficits sanitarios.
Sin embargo, el dato que más preocupa a los especialistas es que, al mismo tiempo, gran parte del país muestra elevados niveles de sobrepeso infantil, incluso en regiones donde también existen problemas de desnutrición.
La investigación demuestra que la malnutrición ya no responde únicamente a la falta de alimentos, sino también a la mala calidad nutricional de muchas dietas. En numerosos hogares, el acceso limitado a productos frescos y saludables lleva a un mayor consumo de alimentos ultraprocesados, harinas refinadas, bebidas azucaradas y comidas de bajo valor nutricional.
Según los investigadores, este fenómeno genera una situación paradójica: niños que presentan déficit de crecimiento en los primeros años de vida pueden desarrollar obesidad posteriormente debido a hábitos alimentarios inadecuados.
En la región patagónica y en varias zonas urbanas del centro del país, el sobrepeso infantil aparece con fuerza como una de las principales problemáticas sanitarias. Los expertos vinculan este crecimiento con el sedentarismo, los cambios en los patrones de consumo y la expansión de productos ultraprocesados de bajo costo.
En el Área Metropolitana de Buenos Aires, el estudio también detectó fuertes diferencias internas. Mientras algunos sectores presentan mejores indicadores nutricionales, las zonas periféricas y más vulnerables registran niveles significativamente más altos tanto de retraso del crecimiento como de sobrepeso.
Los especialistas remarcan que el mapa permite visualizar con claridad cómo las desigualdades económicas impactan directamente sobre la salud infantil y advierten que la problemática requiere políticas públicas integrales, sostenidas y adaptadas a cada región.
Además, sostienen que el fenómeno no puede analizarse únicamente desde la asistencia alimentaria, sino también desde la educación nutricional, el acceso a alimentos saludables, el urbanismo, la actividad física y la situación económica de las familias.
El estudio se convirtió en uno de los relevamientos nutricionales más importantes realizados en Argentina durante los últimos años y busca aportar información clave para orientar futuras políticas sanitarias y alimentarias.
Para los investigadores, la principal conclusión es contundente: en Argentina ya no conviven solamente pobreza y hambre, sino también pobreza y obesidad.
