Argentina conmemora este lunes el Paso a la Inmortalidad del General José de San Martín. A 176 años de su muerte, la fecha invita a recordar no sólo al Padre de la Patria, sino también una de las operaciones militares más extraordinarias de la historia sudamericana: el Cruce de los Andes.
Este lunes 17 de agosto de 2026 es feriado nacional en todo el país. La jornada recuerda la muerte de José de San Martín, ocurrida el 17 de agosto de 1850 en Boulogne-sur-Mer, Francia, cuando tenía 72 años. Este año la fecha cae lunes y conforma un fin de semana largo de tres días.
Pero detrás del feriado existe una historia que supera ampliamente una efeméride. San Martín fue el hombre que comprendió que la independencia argentina difícilmente podría consolidarse mientras el poder español conservara su principal centro militar en Perú.
Una estrategia que parecía imposible
Después de su paso por el Ejército del Norte, San Martín llegó a una conclusión decisiva: continuar intentando llegar a Lima atravesando el Alto Perú significaba repetir una ruta extremadamente difícil.
Su propuesta fue mucho más audaz: organizar un ejército en Cuyo, atravesar la Cordillera de los Andes, liberar Chile y desde allí avanzar por el Pacífico hacia Perú.
Mendoza se transformó entonces en el centro de una enorme operación militar y logística. Allí se organizó el Ejército de los Andes y se prepararon hombres, animales, armamento, alimentos y equipos para enfrentar uno de los ambientes geográficos más hostiles del continente.
Los números permiten dimensionar aquella empresa. Documentación histórica menciona el desplazamiento de unas 6.000 personas, 15.000 mulas y 7.000 caballos, además de artillería, alimentos y elementos necesarios para atravesar la montaña.
El arma secreta: confundir al enemigo
San Martín sabía que la fuerza militar por sí sola no era suficiente.
El Ejército fue dividido para atravesar la cordillera mediante seis pasos diferentes, obligando a los realistas a dispersar sus fuerzas y dificultando que pudieran determinar por dónde llegaría el ataque principal.
A esa estrategia se sumaron maniobras de inteligencia y desinformación conocidas como la “guerra de zapa”, destinadas a confundir al enemigo sobre los movimientos y verdaderas intenciones del Ejército de los Andes.
Incluso el secreto alcanzaba a las propias tropas: según documentación histórica, hasta pocos días antes de la partida los oficiales no conocían con precisión por dónde realizarían el cruce.
Cruzar los Andes para cambiar la historia
La operación comenzó en enero de 1817. Después de atravesar alturas extremas, temperaturas cambiantes y terrenos difíciles, las columnas principales consiguieron reunirse del otro lado de la cordillera.
El 12 de febrero de 1817, las fuerzas patriotas derrotaron a los realistas en la Batalla de Chacabuco, abriendo el camino hacia Santiago de Chile.
La campaña continuaría. Tras la derrota de Cancha Rayada llegó la decisiva victoria de Maipú, en abril de 1818, que aseguró la independencia chilena. El proyecto continental seguiría posteriormente hacia Perú.
Mucho más que una hazaña militar
El Cruce de los Andes no fue únicamente el resultado de una planificación militar. Para organizar aquella fuerza fue necesaria la participación de buena parte de la sociedad cuyana: hombres y mujeres colaboraron en la preparación del ejército, los suministros y la logística necesaria para emprender la campaña.
Por eso, 176 años después de su muerte, el 17 de agosto sigue siendo mucho más que un día feriado.
Es el recuerdo de José de San Martín y de una generación que imaginó algo que parecía imposible: atravesar una de las cordilleras más grandes del planeta para construir un camino hacia la libertad de América.
