Durante 15 días, la ciudad fue sede principal de la competencia continental. El municipio destacó el trabajo de unos 2.000 voluntarios y la infraestructura que seguirá en uso tras los Juegos.
Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 terminaron el sábado 26 de septiembre, pero Rosario ya piensa en las competencias que vienen. Después de recibir a deportistas y delegaciones de toda Sudamérica, la ciudad hace un balance de lo ocurrido dentro y fuera de las canchas: escenarios deportivos preparados, clubes involucrados y miles de vecinos que acompañaron las actividades.
Como sede principal, Rosario albergó disciplinas en 23 escenarios. Las competencias pasaron por el Centro Acuático Provincial, el Hipódromo Independencia, el predio de la ex Rural, el estadio Marcelo Bielsa, el Patinódromo Municipal y distintos clubes e instituciones. Parques y espacios públicos también acercaron los Juegos a quienes no siguieron las pruebas desde una tribuna.
Detrás de cada jornada hubo un trabajo que el público no siempre vio. Según el balance difundido por la Municipalidad, unos 2.000 voluntarios colaboraron en escenarios, ceremonias, visitas guiadas y otras tareas de organización. También participaron trabajadores municipales y provinciales, federaciones, docentes, estudiantes y equipos técnicos.
El desafío ahora es mantener activos esos espacios y aprovechar la experiencia adquirida. La ciudad señala como parte del legado tanto las instalaciones deportivas como la formación de voluntarios y la coordinación entre clubes, instituciones y organismos públicos.
El próximo compromiso ya tiene fecha: del 1 al 10 de abril de 2027, Rosario será sede de los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento Junior, conocidos como Jadar Junior. Más adelante llegarán los Juegos Panamericanos Junior 2029. Tras dos semanas en las que el deporte ocupó buena parte de la vida de la ciudad, Rosario empieza a preparar esa nueva etapa.
