Las pequeñas y medianas empresas industriales volvieron a encender señales de alarma por la situación del sector productivo y reclamaron al Gobierno una redefinición del programa económico. Desde el entramado industrial del interior advierten que la estabilización macroeconómica no se tradujo en recuperación productiva y que la pérdida de empleo continúa profundizándose.
El presidente de Industriales Pymes Argentinos (IPA), Daniel Rosato, aseguró que el país atraviesa una “crisis sin fin” para la industria nacional y advirtió que, de mantenerse el rumbo actual del gobierno de Javier Milei, se consolida un escenario de “equilibrio bajo y socialmente regresivo”.
Según el dirigente empresario, desde el inicio de la actual gestión se perdieron más de 300.000 puestos de trabajo registrados, una cifra que golpea con especial fuerza a las economías regionales, donde las pymes cumplen un rol central como generadoras de empleo y valor agregado.
“Las variables macroeconómicas pueden mostrar estabilidad, pero la producción nacional quedó en el subsuelo. La estabilidad lograda se parece mucho a la paz de los cementerios”, sostuvo Rosato, al describir la situación de cientos de fábricas del interior que operan con capacidad ociosa o directamente cerraron sus puertas.
Datos que preocupan al entramado productivo
Las advertencias del sector se apoyan en un informe del Observatorio IPA, elaborado por el economista Federico Vaccarezza, que analiza el impacto de la política económica sobre las pequeñas y medianas empresas.
El estudio señala que la industria enfrenta una fuerte caída de ventas, combinada con un aumento sostenido de los costos operativos, en un contexto recesivo que afecta tanto al consumo como a la inversión. En las provincias, esta dinámica se traduce en menor actividad industrial, reducción de turnos de trabajo y mayor informalidad laboral.
Rosato también cuestionó la apertura de importaciones en sectores sensibles como textiles y calzado, sin políticas que fomenten la competitividad local. “Sin fábricas no solo se profundiza la crisis, sino que se vuelve permanente. En una economía abierta, bajar nuestros costos en dólares es clave, pero eso requiere un plan económico claro que genere confianza”, afirmó.
Mirada desde el interior
Desde las pymes del interior sostienen que la ausencia de una política industrial activa desalienta nuevas inversiones y debilita el entramado productivo regional. A esto se suma la dificultad de acceso al crédito y la falta de recuperación del salario real, factores que limitan la demanda interna y prolongan el estancamiento.
El informe del Observatorio IPA concluye que, sin medidas que impulsen el consumo, el financiamiento productivo y la competitividad industrial, la economía corre el riesgo de consolidar un esquema de bajo crecimiento, con expectativas empresarias pesimistas de cara a 2026.
