El incumplimiento en el pago de préstamos continúa creciendo y ya afecta al 12,7% de las familias. Especialistas advierten sobre un deterioro sostenido del acceso al financiamiento.
La morosidad de los hogares argentinos volvió a registrar un incremento durante mayo y profundiza una tendencia que preocupa tanto al sistema financiero como a las familias. De acuerdo con los últimos relevamientos del sector, el 12,7% de los créditos destinados a personas presenta algún grado de incumplimiento, mientras que cerca de 7 millones de argentinos permanecen excluidos del sistema formal de financiamiento.
El aumento de la irregularidad en los pagos refleja las dificultades que enfrentan numerosos hogares para sostener sus compromisos financieros en un contexto de ingresos ajustados y mayores costos de vida. A medida que crece la mora, también disminuyen las posibilidades de acceder a nuevos préstamos, tarjetas de crédito y otros instrumentos de financiamiento.
Analistas del mercado sostienen que la exclusión crediticia genera un efecto en cadena, ya que quienes pierden acceso al crédito formal suelen recurrir a alternativas informales con tasas de interés considerablemente más elevadas, lo que agrava aún más su situación económica.
El fenómeno alcanza especialmente a los créditos personales y al financiamiento con tarjetas, donde el retraso en los pagos se incrementó durante los últimos meses. Las entidades financieras, por su parte, endurecieron los criterios para otorgar nuevos préstamos con el objetivo de reducir el riesgo de incobrabilidad.
A pesar de algunos indicadores macroeconómicos que muestran señales de estabilidad, los especialistas consideran que la recuperación del crédito dependerá de una mejora sostenida del poder adquisitivo y de la capacidad de pago de las familias.
Mientras tanto, el crecimiento de la morosidad continúa siendo uno de los principales desafíos del sistema financiero argentino, con millones de personas que hoy encuentran cada vez más dificultades para acceder al crédito formal y financiar proyectos personales, consumo o inversiones.
