El consumo aparente se redujo a unos 46 kilos anuales por habitante, según CICCRA. La caída de la producción, el crecimiento de las exportaciones y precios que aumentaron por encima de la inflación dejaron menos carne disponible para el mercado interno.
El consumo de carne vacuna continúa retrocediendo en la Argentina. En agosto, el promedio por habitante se ubicó en torno a los 46 kilos anuales, lo que representó una caída interanual del 9,5%, según el último informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
La diferencia equivale a 4,9 kilos menos por persona que un año atrás. El indicador, calculado a partir del promedio móvil de los últimos doce meses, se encuentra entre los niveles más bajos de las últimas dos décadas.
El descenso confirma una tendencia que ya se había observado durante los primeros meses del año. En julio, el consumo aparente había sido estimado en 46,3 kilos anuales por habitante.
La carne aumentó más que la inflación
Uno de los factores que explica el retroceso es el precio. Durante agosto, los cortes vacunos acumularon un incremento interanual promedio del 51,2%, mientras que la inflación general fue del 33,2%.
Entre los productos que registraron las mayores subas se ubicaron:
- Carne picada común: 52,7%.
- Asado: 52,1%.
- Cuadril: 51,9%.
- Nalga: 50%.
- Paleta: 49%.
La carne vacuna, por lo tanto, se encareció casi 18 puntos porcentuales por encima del nivel general de precios. Esta diferencia afectó especialmente a los hogares con ingresos bajos y medios, que comenzaron a reducir las cantidades adquiridas o reemplazarlas por pollo, cerdo y opciones de menor precio.
Menor faena y menos carne para el mercado interno
La caída no responde únicamente a una menor capacidad de compra. La faena bovina retrocedió un 12,9% interanual durante agosto, reduciendo la disponibilidad total de carne.
CICCRA relacionó la menor oferta de animales con los efectos acumulados de la sequía de 2023 y las inundaciones registradas durante 2024 y 2025. Estos fenómenos afectaron el stock ganadero, la reproducción y la cantidad de terneros disponibles para ingresar al circuito productivo.
Entre enero y agosto, los envíos destinados al consumo interno habrían disminuido un 11,3% frente al mismo período de 2025.
Las exportaciones siguieron creciendo
Mientras el mercado interno se contrajo, las ventas externas mostraron un comportamiento diferente. Las exportaciones aumentaron durante 2026, impulsadas principalmente por una mayor demanda de Estados Unidos e Israel.
China continuó siendo el principal comprador de carne argentina, aunque redujo sus adquisiciones. En julio concentró el 50,5% de las exportaciones, pero compró un 18,9% menos que un año antes. En cambio, los envíos hacia Estados Unidos crecieron un 336,9% y los destinados a Israel aumentaron un 46,9%.
El valor internacional también mejoró: el precio promedio de exportación superó en julio los 8.000 dólares por tonelada, con un incremento interanual del 26,9%.
Un cambio en la mesa de los argentinos
La carne vacuna conserva un lugar central en la alimentación y la cultura del país, pero perdió participación dentro de la dieta cotidiana. El menor poder adquisitivo, la suba de los cortes y la reducción de la oferta profundizaron el reemplazo por proteínas más económicas.
El panorama refleja así dos realidades: una industria que encuentra mejores oportunidades en el exterior y un mercado interno que consume cada vez menos carne vacuna.
