Consumo 2026: sin motor y en pausa

Consumo 2026: sin motor y en pausa

El consumo privado arrancó 2026 con señales claras de estancamiento. No hay derrumbe abrupto, pero tampoco rebote.

Por Martín Ríos

El dato es elocuente: según el Índice de Consumo Privado de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo, en enero se registró una suba mensual de apenas 0,1% desestacionalizada, suficiente para cortar la racha negativa del último semestre, pero insuficiente para hablar de recuperación.

En la comparación interanual, el retroceso fue del 1,5%, el segundo consecutivo. La economía parece moverse en punto muerto.

Gabriel Foglia, decano de la Facultad de Negocios, sintetizó el escenario: no hay un motor claro de expansión y los hogares adoptan conductas defensivas.

El bolsillo como prioridad

El consumo no se desploma, pero tampoco se expande. Se administra. Se racionaliza. Se posterga.

La fragilidad se ve con nitidez en los rubros:

Bienes durables. El sector automotor marcó un quiebre: el patentamiento de autos cayó 4,2% interanual, interrumpiendo 17 meses consecutivos de crecimiento. Es un dato relevante: cuando la clase media deja de comprar autos, hay un mensaje económico detrás. En cambio, las motos crecieron 15,3%, un fenómeno que suele asociarse a decisiones más económicas y funcionales.

Consumo masivo. El golpe más simbólico está en la mesa: el consumo de carne vacuna cayó 6,5% interanual y cerró el semestre en negativo. La proteína histórica de los argentinos pierde terreno en un contexto de ajuste doméstico. En contraste, las ventas de combustibles mostraron una mejora del 3,8% hacia fines de 2025, señal de que la movilidad se mantiene.

Recreación y servicios. El sector gastronómico volvió a mostrar debilidad. El índice de restaurantes tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires retrocedió 2,3% interanual en diciembre. Comer afuera vuelve a ser un gasto que se revisa.

Semidurables. Jugueterías, ropa y calzado exhibieron leves mejoras. No hay euforia, pero tampoco derrumbe. Son compras que se sostienen con promociones y cuotas.

El crédito ya no empuja

En el frente macro, los datos tampoco acompañan. La recaudación real del IVA cayó 3,1% interanual, acumulando su tercer retroceso consecutivo. Cuando el IVA cae, el mensaje es directo: se vende menos en términos reales.

Los préstamos al consumo siguen en terreno positivo, pero desaceleran. Las compras con tarjeta crecieron 11,7% interanual en enero, lejos del 20% que se observaba a fines de 2025. El crédito ya no funciona como motor compensatorio.

Sin expansión visible

El problema central no es la caída puntual de un rubro, sino la ausencia de dinamismo general. No hay sector que traccione con fuerza suficiente como para contagiar al resto.

El consumo argentino parece haber entrado en una etapa de prudencia estructural. Las familias priorizan alimentos, servicios esenciales y movilidad básica. Postergan bienes de mayor valor y reducen gastos recreativos.

Para que el consumo vuelva a expandirse se necesita algo más que estabilidad: se requiere mejora sostenida del ingreso real, mayor confianza y crédito con menor costo.

Mientras eso no ocurra, el escenario seguirá marcado por la cautela. Y una economía sin consumo dinámico difícilmente encuentre un impulso claro para crecer.