Angustiados, asistiendo las salas y terapias intensivas desbordadas y, en algunos distritos, reclamando para que se los reconozca como profesionales, los trabajadores celebran el Día Mundial de la Enfermería.
El Día Internacional de la Enfermería se celebra el 12 de mayo en conmemoración del nacimiento de Florence Nightingale, considerada la madre de la enfermería moderna.
Entre 1853 y 1856 tuvo lugar la llamada guerra de Crimea, en la que se enfrentaron el imperio ruso entre contra una coalición de países que incluía a Reino Unido, Inglaterra y al Imperio Otomano. Durante el conflicto muchos soldados fueron heridos y murieron porque no había nadie para tratarles. En ese momento, una enfermera llamada Florence Nightingale se ofreció como voluntaria para ir al campo de batalla a cuidad de los soldados heridos y salvar vidas. Se estableció en el Hospital Barrack, Scutari, y desde allí reformó los servicios de atención médica y de enfermería.
Extenuados, angustiados, asistiendo las salas y terapias intensivas desbordadas por la segunda ola de Covid-19 y, en algunos distritos, hasta teniendo que reclamar para que se los reconozca como profesionales, los enfermeros y enfermeras celebran este miércoles su día sosteniendo el compromiso y la lucha frente a una enfermedad que provocó la muerte de centenares de trabajadores de la salud.
"Desde que me recibí decidí trabajar en terapia intensiva, lo hago hace diez años, así que estoy acostumbrada a estos casos extremos en los que las personas necesitan cuidados intensivos y que, lamentablemente, no siempre tienen un buen final, pero esta pandemia me ha llevado a llorar, a sentirme mal y hasta a pensar en no querer hacer más este trabajo", sostuvo con voz quebrada Juliana Torquati, enfermera en dos centros de salud .
"Ver a alguien que se despide de su ser querido y notar en sus ojos el miedo de no saber si lo volverá a ver; que te llamen desesperados porque están aislados en sus casas y necesitan noticias de su familiar; que tu paciente, ese al que le dedicaste días, y decenas de prácticas distintas para que mejore, ese que en algún momento te miró como dándote las gracias ya no esté, son situaciones que te agotan mentalmente", agregó.
En el último informe especial al respecto, realizado el 31 de marzo, el Ministerio de Salud de la Nación precisó que 79.806 trabajadores de la salud contrajeron Covid-19, de los cuales 472 murieron.
Torquati, de 38 años, fue la primera persona del país en recibir la vacuna Sputnik V contra el coronavirus el pasado 29 de diciembre en el hospital San Martín, donde desde marzo del año pasado forma parte del equipo de enfermería que trabaja en la UTI (Unidad de Terapia Intensiva).
Torquati consideró la situación como "agotadora" y pidió a "todos un poco más de conciencia, para cuidarse y cuidar al otro", además, aseguró que le "cuesta" ver o enterarse que "hay gente que dice que está cansada del encierro: nosotros estamos cansados de ver situaciones límite todos los días, sé que se quieren juntar y celebrar, yo hoy celebro cuando un familiar me dice que le llegó el turno para vacunarse".
Jorge Iglesias es enfermero hace 26 años y aseguró que "enfrentamos desde el día uno a una enfermedad de la que no había bibliografía, los médicos no sabían nada, ni los especialistas y fuimos aprendiendo con el correr del tiempo. Estamos acostumbrados a lidiar con la muerte, pero a eso se le sumó la incertidumbre y el miedo".
"Hoy mueren entre 300 y 500 personas por día, y vos los atendés a 30 centímetros, es lógico tener miedo de contagiarte, de llevar la enfermedad a tu casa y contagiar a los que más querés", explicó el hombre de 53 años, oriundo de Bolívar y que hace un año y medio no ve a su madre "para cuidarla, aunque me lo reprocha y me dice que está triste y eso me parte el alma".
Iglesias también se refirió a la situación extrema que atraviesa el colectivo, que lo llega a un agotamiento "físico y mental".
Los enfermeros, dijo, "generamos vínculos con los pacientes, somos los que estamos todo el tiempo, cada vez que necesitan algo, nos cuentan de sus familias, de sus vidas, ríen y lloran con vos, te piden que los ayudes y que no dejes que se mueran y nosotros tenemos que enfrentar días en los que perdemos dos pacientes por turnos, eso destroza a cualquiera".
