La ONU advierte que el deterioro de infraestructuras, el cambio climático y la falta de inversión profundizan la crisis global del saneamiento. La campaña 2025 remarca que, pase lo que pase, “siempre necesitaremos el retrete”.
Carolina Méndez
Cada 19 de noviembre se conmemora el Día Mundial del Inodoro, una fecha impulsada por Naciones Unidas para visibilizar la crisis del saneamiento y promover acciones que garanticen un acceso seguro para toda la población. La cifra que domina este año es alarmante: 3.400 millones de personas todavía no cuentan con servicios de saneamiento gestionados sin riesgos, casi la mitad de la población mundial.
Según información a la que accedió Noticias Argentinas, el eje de este año es el “saneamiento en un mundo cambiante”, acompañado del lema “Siempre necesitaremos el retrete”. La ONU remarca que, más allá de cualquier escenario futuro, hay una certeza que no varía: la humanidad necesita sistemas de saneamiento seguros para proteger su salud, su dignidad y su entorno.
Las poblaciones más vulnerables, las más afectadas
ONU-Agua subraya que la falta de infraestructura afecta de forma desproporcionada a las personas más pobres, especialmente mujeres y niñas, quienes son las que sufren mayores riesgos de enfermedades, violencia y pérdida de oportunidades educativas cuando no existe un inodoro seguro.
Los factores que hoy ejercen una mayor presión sobre los sistemas de saneamiento incluyen:
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Infraestructuras deterioradas y sin mantenimiento adecuado.
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Cambio climático, que provoca inundaciones, desplazamientos y daños a redes de saneamiento.
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Falta de inversión, que frena proyectos de expansión, adaptación y modernización.
Este contexto exige —según la ONU— avanzar hacia inodoros preparados para el futuro, accesibles, resistentes al clima, de bajas emisiones y sostenidos por sistemas sólidos de gestión.
Los datos que revelan la magnitud de la crisis
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3.400 millones de personas viven sin acceso a servicios de saneamiento sin riesgos.
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354 millones aún practican la defecación al aire libre, con consecuencias graves para la salud y la seguridad, especialmente de mujeres y niñas.
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1.000 niños menores de cinco años mueren cada día por enfermedades asociadas al agua contaminada, el saneamiento deficiente y la falta de higiene.
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El deshielo de glaciares, acelerado también por emisiones de metano provenientes del saneamiento, eleva el nivel del mar y amenaza servicios costeros que podrían quedar bajo el agua.
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Si no se acelera el ritmo actual, 3.000 millones de personas seguirán sin acceso a un inodoro seguro en 2030.
Un derecho humano que aún no llega a todos
El acceso al saneamiento seguro es un derecho humano esencial y una pieza clave para proteger la salud pública, cuidar el ambiente y fomentar el desarrollo sostenible. Pero los avances globales siguen siendo insuficientes.
La campaña de este año busca generar conciencia, impulsar políticas de inversión y fortalecer sistemas resilientes que garanticen que, sin importar el clima, la economía o las crisis futuras, millones de personas no queden atrás en algo tan básico como un inodoro seguro.
