El tesoro petrolero de Venezuela, eje estratégico tras la decisión de Trump sobre Maduro

El tesoro petrolero de Venezuela, eje estratégico tras la decisión de Trump sobre Maduro

El enorme potencial petrolero de Venezuela volvió a quedar en el centro de la escena internacional tras la impactante decisión del gobierno de Donald Trump de ordenar la detención del presidente venezolano Nicolás Maduro.

Una medida que, según analistas, estaría estrechamente vinculada al control y reordenamiento de los recursos energéticos del país caribeño.

Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del planeta, incluso por encima de países como Arabia Saudita, Rusia y Estados Unidos. De acuerdo con datos del Oil & Gas Journal, el país concentra alrededor del 17% de las reservas mundiales, lo que equivale a más de 300.000 millones de barriles de crudo potencialmente extraíble.

Sin embargo, pese a esa abundancia, Venezuela apenas produce y vende cerca del 1% del petróleo que consume el mundo. El contraste entre reservas y producción se explica por años de mala gestión, falta de inversiones, sanciones internacionales y dificultades técnicas, especialmente vinculadas a la extracción de su crudo extrapesado, similar al alquitrán.

Tras la detención de Maduro, Trump afirmó que Estados Unidos encabezaría una transición en Venezuela, un proceso que tendría como uno de sus ejes centrales la reorganización del sector petrolero. La comparación con Estados Unidos resulta ilustrativa: el mayor productor mundial de crudo cuenta con reservas estimadas en unos 81.000 millones de barriles, muy por debajo del potencial venezolano.

Durante décadas, Estados Unidos fue el principal comprador del petróleo venezolano. Ese vínculo se interrumpió en 2019, cuando el primer gobierno de Trump impuso sanciones a la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA). Los envíos se reanudaron parcialmente en 2023, aunque en volúmenes limitados, y actualmente la mayor parte del crudo venezolano se dirige a China.

Pese al complejo escenario, algunas compañías occidentales mantienen operaciones en el país. Entre ellas se destacan Chevron, Eni y Repsol, que han apostado a sostener su presencia a largo plazo.

La más importante es Chevron, que opera en Venezuela desde hace más de un siglo y actualmente produce cerca de una cuarta parte del petróleo del país. Su actividad ha representado un salvavidas financiero clave para la economía venezolana y permite que parte del crudo siga llegando a refinerías de la costa del Golfo de Estados Unidos, donde se transforma en gasolina y gasoil.

“Jugamos a largo plazo”, afirmó recientemente Mike Wirth, director ejecutivo de Chevron, durante un evento en Washington. Allí anticipó que la compañía aspira a participar en la reconstrucción de la economía venezolana cuando se produzcan cambios políticos y económicos significativos.

Hasta el momento, no existían indicios públicos de que Trump avanzaría con una orden de detención contra Maduro. Sin embargo, el peso estratégico del petróleo venezolano vuelve a quedar en evidencia como uno de los factores centrales que atraviesan la nueva etapa de tensión geopolítica en la región.

Redacción Rosario Norte