Drones y tensión permanente: el Kurdistán iraquí se convierte en un nuevo foco del conflicto en Medio Oriente

Drones y tensión permanente: el Kurdistán iraquí se convierte en un nuevo foco del conflicto en Medio Oriente

Ataques con drones, intentos de bombardeo y operaciones militares se repiten casi a diario en el norte de Irak, una región autónoma que se transformó en una pieza clave del nuevo tablero de tensiones en Medio Oriente.

En el norte de Irak, cerca de la frontera con Irán, el cielo se ha llenado de drones. No se trata de una metáfora: los ataques, intentos de bombardeo y operaciones militares se repiten casi a diario en el Kurdistán iraquí, un territorio que hoy se convirtió en una pieza clave del nuevo tablero de conflicto en Medio Oriente.

Desde allí reporta el periodista Joaquín Sánchez Mariño, quien recorre la zona mientras se multiplican los ataques contra intereses estadounidenses y crece la tensión entre potencias regionales.

Todos los días pasa algo: drones, bombardeos, intentos de ataque”, describió el cronista por Radio Rivadavia desde una ruta que conecta las ciudades de Erbil y Duhok.

Una guerra indirecta

Uno de los episodios recientes fue un intento de ataque contra la Embajada de Estados Unidos en Bagdad. La ofensiva fue interceptada por sistemas antiaéreos, pero refleja el clima de tensión permanente que se vive en la región.

Lo que ocurre en Irak forma parte de una guerra indirecta entre Estados Unidos e Irán. En lugar de enfrentarse de manera directa, ambos países utilizan milicias aliadas y operaciones a distancia.

Los ataques suelen ser ejecutados por grupos proiraníes que operan en territorio iraquí o mediante drones lanzados desde zonas cercanas a Irán. El resultado es un conflicto constante pero fragmentado, donde las agresiones ocurren sin que se declare formalmente una guerra.

¿Puede haber una invasión?

En los primeros días del conflicto comenzó a circular una hipótesis inquietante: una posible incursión terrestre hacia Irán desde territorio kurdo. La idea era que fuerzas kurdas iraníes, apoyadas por Washington, avanzaran a través de las montañas que separan ambos países.

Sin embargo, esa posibilidad parece haberse enfriado.

Según Sánchez Mariño, no se observan grandes movimientos militares ni columnas de tropas en las rutas que indiquen una operación de ese tipo. Una invasión sería extremadamente compleja: Irán es un país extenso y cuenta con fronteras fuertemente militarizadas.

Por ahora, la guerra se mantiene principalmente en el aire, con ataques selectivos y operaciones con drones.

Vida cotidiana bajo la sombra del conflicto

A pesar de los ataques, la vida cotidiana en ciudades como Erbil continúa con relativa normalidad. Los habitantes conviven con el ruido de drones o explosiones lejanas, pero sin la sensación de estar en una guerra abierta.

La gente sigue con su vida. Los drones pasan, a veces explota algo a lo lejos, pero no se sienten parte directa del conflicto”, explicó el periodista.

Quienes sí viven bajo mayor presión son opositores iraníes refugiados en zonas montañosas del Kurdistán, muchos de los cuales han sido blanco de ataques en los últimos meses.

El petróleo y el equilibrio regional

Detrás de los ataques aparece un factor decisivo: el petróleo. Irak es uno de los mayores productores del mundo y cualquier interrupción en su producción impacta directamente en los mercados globales.

En los últimos días incluso se registraron cierres temporales de instalaciones petroleras ante el riesgo de ataques.

Otro punto estratégico es el Estrecho de Ormuz, una vía por donde circula una enorme proporción del petróleo mundial. Si esa ruta se viera afectada, el impacto económico sería inmediato y global.

La escalada también genera preocupación en los países del Golfo, como Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.

Estas naciones son aliadas de Estados Unidos, pero observan el conflicto con cautela: necesitan el respaldo militar de Washington, aunque tampoco desean que la guerra se expanda por toda la región.

Reportear en medio de la guerra

Cubrir este escenario tampoco resulta sencillo para los periodistas. Las visas, los permisos y la logística representan obstáculos permanentes.

Sánchez Mariño logró ingresar al Kurdistán iraquí tras varios días de gestiones, aunque todavía no consiguió autorización para entrar en Irán.

Mientras tanto, continúa recorriendo las carreteras del norte de Irak, recogiendo testimonios e intentando explicar un conflicto que aún está lejos de terminar.

Porque aunque los combates no siempre ocupen los titulares globales, en esta región los drones siguen volando todos los días. Y cada nuevo ataque recuerda que la escalada podría intensificarse en cualquier momento.