El medio ambiente está en rojo. Todo el mundo está sufriendo el accionar del hombre, y los recientes casos de incendio en Brasil y Australia son claros ejemplos. El rio Paraná no es un caso aislado, ya que los malos hábitos de los rosarinos lo han llenado de basura y desperdicios.
“Usamos el planeta como si tuviéramos otro, ese es el problema”, frase que se ha repetido en diferentes charlas de concientización, buscando frenar el cinismo que tiene el hombre cuando tira su basura. El problema es que no puede quedar en una simple charla, si no hay acciones que se encarguen de llevarlo a la práctica.
Con un simple recorrido por las costas bañadas por el Paraná, podemos ver cómo afectan los residuos de sus visitantes. La última recolección realizada da un saldo de 340 kilos de residuos, equivalente a ocho conteiner llenos. En estadísticas, el 70% de lo recolectado es plástico, y casi todo este es de un solo uso. Es decir, que miles de rosarinos llevaron sus botellas descartables, bolsas y envoltorios; pero olvidaron de traerlos de vuelta.
Se cree que parte del aumento de la basura es consecuencia de la irresponsabilidad de las empresas, que priorizan la venta de descartables (como botellas y latas), por sobre lo retornable. Lo preocupante de esta decisión es que para su fabricación se usan recursos no renovables como petróleo, gas y minerales. En suma, el hecho de que los residuos no sean levantados, no permite su reciclaje, sumado a que pueden tardar años en degradarse, afectando la flora del río.
Llevar los hábitos urbanos a la isla es uno de los mayores problemas. Al no haber recolección de basura, ni sectores de separación de residuos, lo que pasa en la isla es responsabilidad de todos. Si algo es llevado al otro lado del río, se debe regresar a Rosario de la misma forma.
La cantidad de colillas de cigarrillo también es una alerta, y representa un 23% de la basura en total. Su mayor alarma es que son elementos excesivamente contaminantes, que perjudican el agua con la que conviven millones de peces, y que termina en la mesa de los que les compran a los pescadores.
No podemos dejar de hablar de la preocupación por los agroquímicos, que contaminan a través de sus empresas. Lo alarmante de esto es que no hay filtros o purificación eficiente, y afectan de lleno al río, con la gente que se baña en sus aguas.
Diferentes organizaciones luchan día a día para cambiar las conductas humanas, el maltrato que se le da a los espacios verdes, y el accionar diario con respecto a los residuos. Más río, Menos basura; Basuraton; Cigadrillo; Revolución Isleña; Salvemos al Paraná; son ejemplos de jóvenes que quieren empezar este cambio, teniendo presente al futuro.
Como cierre, tenemos que poner énfasis en que somos visitantes en este mundo, y que no cuidarlo, significa que otros no lo serán mañana. Debemos llevar bolsas o elementos de recolección para juntar todo lo que consumimos, de la misma forma que priorizar elementos de más de un uso. También se debe recolectar las colillas, y dejarlo en lugares apropiados.
