El mundo siendo zurdo

El mundo siendo zurdo

Antes se consideraba un defecto, hoy son la minoría y se destacan por eso. Usar la izquierda significa distinguirse del resto, tener que adaptarse a un mundo hecho para diestros y sobrevivir en el intento. ¿Cómo es el trabajo de un zurdo en el día a día?

Hace 50 años se veía al que tenía preferencia por su mano izquierda como una persona defectuosa. No se la consideraba hábil y se le obligaba a escribir solo con la derecha, muchas veces atando su muñeca para que no la use. Gracias a los estudios del cerebro, se puede afirmar en el presente que los zurdos tienen una configuración del cerebro distinta pero que de ningún modo se trata de una enfermedad o malformación.

 Ser minoría no es una elección. La mano hábil se debe a una formación cerebral que se da antes del nacimiento. Su hipótesis más acertada hasta el momento, explica que se debe a los niveles de testosterona de la madre durante el embarazo. Así, a mayor nivel, más posibilidades de que los hijos sean zurdos. Además, el cuerpo humano trabaja de manera cruzada, por lo que un zurdo trabaja mejor con su hemisferio diestro.

 Solo un 10% de la población mundial nace con su sector derecho más desarrollado. Este se diferencia de su hermano por su modo de procesar la información: sentimientos, habilidades artísticas, creatividad, concepción viso-espacial, audición, facultades no verbales, entre otras. Si bien en el cerebro ambas partes se conectan, la diferencia se encuentra en cuál parte es la que trabaja para resolver las diferentes situaciones de la vida diaria.

 De esta manera, los zurdos tienden a tener una ventaja en determinadas áreas. Por ejemplo, suelen tener mejor memoria, tienen mayor velocidad mental y mayor destreza; son mejores en deportes de enfrentamientos, como futbol, boxeo, tenis, etc; poseen mejor manejo de la oratoria; desarrollan mejores habilidades para expresarse y para las manualidades.

 Pero el mayor problema que tienen los que manejan la siniestra, es que se encuentran en un mundo creado por y para diestros. Desde diferentes disposiciones en el hogar, hasta dónde se encuentra la palanca en el auto, es imaginado para derechos. Es más, muchos de los elementos de uso diario, están pensados para este grupo, como las tijeras, los anillados de carpetas, el mouse de computadora, los cubiertos, sacacorchos, abrelatas, guitarras, entre otros. Claro que existen los productos “especiales”, pero siguen siendo una minoría y que se consiguen en lugares particulares.

 Por otro lado, el sistema de lectura de izquierda a derecha, obliga a adaptarse a una forma de escribir de igual manera. Dicho de otra forma, el ser zurdo significa escribir con un sistema de diestros, pese a que se haga más lento, con más manchones y normalmente con letras “menos prolija”. Ni siquiera los bancos de las aulas están para ayudar, y son los que más escasean en las clases. Así, se suman desventajas al mundo zurdo.

 Como dato inspirador, podemos mencionar que muchas personas que han trascendido gracias a su mano hábil, que les permitió desarrollar mejor su hemisferio. Por el lado de los oradores, personalidades como Barack Obama, Napoleón Bonaparte, Winston Churchill y John Kennedy sacaron provecho de su condición. De los deportistas, destacamos a Lionel Messi, Maradona, Pelé y Guillermo Vilas. Han sabido aprovechar su lugar artistas como Beethoven, Phil Collins, Vicent Van Gogh, Pablo Picasso y Leonardo Da Vinci. No podemos olvidarnos de grandes pensadores como Albert Einstein, Marie Curie e Isaac Newton.

 En definitiva, el ser zurdo puede empezar siendo un remar contra la corriente, o tener que adaptarse a un mundo para el que no se nació. Pero al correr del tiempo, y adaptándose a las habilidades desarrolladas gracias al zurdaje, se puede crear un diferencial, pese a nunca poder trabajar o escribir del todo cómodo. Todo el que haya nacido con la habilidad en la izquierda tiene una razón, y es también importante el poder descubrirla.