Martha, una rosarina con 104 años

Martha, una rosarina con 104 años

Toda una vida. Martha Ferrary de Culleres nació un 5 de febrero de 1916. Vivió en 12 décadas diferentes, y completó un siglo de vida. Pudo ver todos los mundiales de fútbol y presenció varios de los momentos más importantes de la historia moderna.

“Gracias a Dios tengo buen carácter, todo siempre lo tomo bien. Me adaptó y nada me molesta en realidad. Si me molesta algo, hago que no lo siento”

 Martha mantuvo un estilo de vida sano por mucho tiempo. Fiel a una rutina de caminar, escribir y leer con constancia. Es optimista y sus amigas la reconocen como una persona jovial. Es cinéfila, creyente e hincha de Central. Destaca que lo importante es seguir siempre adelante, rodearse de buena gente y dejar de lado lo que no le gustaba.

 Madre de dos hijas, abuela de nueve nietos, y bisabuela de 13; Martha comparte una familia muy numerosa que siempre la tiene cerca. Ella se acuerda todos y cada uno de los cumpleaños, además de recordar los de sus amigas, e incluso los hijos de estas.

 Maestra de profesión, Martha empezó a dar clases desde muy joven, y le dedicó gran parte de su vida a la enseñanza. Luego de recibirse en el Normal Nº1, trabajó siempre en escuelas, donde estableció grandes relaciones con sus alumnos, y que la siguen reconociendo. “Me decían señorita Martha. Soy señorita hasta el día de hoy”, comentaba con alegría.

 “Yo me acuerdo que tenía un alumno que en invierno venía con el guardapolvos sin nada abajo. Yo una vez lo llame y le dije “ponete este pulóver”. Me preocupaba mucho por mis alumnos”

 Un día normal en la vida de Martha incluye mantener la cabeza activa y ejercitarla. Por eso, ella es amiga de las letras: escribe con constancia y hace ejercicios de palabras cruzadas. Como no debe mantenerse mucho tiempo sentada, aprovecha su casa para caminarla, a su ritmo, yendo de una punta hacia la otra. A su vez, le gusta cocinar y le dedica tiempo a hacer tortas y empanadas para sus cercanos.

 En la lista de actividades que ha hecho, destaca el hábito de yoga, donde ella reconoce que siempre la felicitaban. Martha comentaba que ha logrado ser muy ágil gracias a esta práctica, y que la profesora le tomaba fotos por la gran capacidad de movimiento que tenía.

“Yo lo que aconsejo es que no piensen en el pasado ni tampoco en el futuro. El pasado, pasó. Y el futuro es incierto, entonces no sabemos qué nos va a deparar. Que piensen en el hoy, y en el ahora. Que lo disfruten. Estar así disfrutando el hoy es lo mejor”.

 Preguntando por secretos o hábitos que ha tenido a lo largo de su vida, primero reconoce que no se ha tenido dietas por años. “Yo de joven he comido de todo. Y acá estoy” comentaba, admitiendo que no pensaba en cuidarse hasta adentrada en edad. Luego frenó el consumo de comidas fritas, reemplazandolas por alimentos sanos, que deben ser horneados. A su vez, es honesta cuando dice que dejó el alcohol solamente porque dejo de entusiasmarla. En este sentido, ella comenta que “Antes tomaba de todo. Tomaba vino, cerveza y copetines. Todo. Ahora no tomo nada, no porque me privo, sino porque ya no me gusta”

Al haber vivido tanto tiempo, claramente no todo fue color de rosas. La actualidad de Argentina y el mundo siempre se modificó, y ella ha sido testigo de estos cambios. Comentando al respecto, Martha marca lo fuerte que fue la Segunda Guerra Mundial, diciendo que  “A mí me entristecía, a pesar de haber sido jovencita. Todos los acontecimientos malos me han hecho daño. Pero la vida sigue”.

 Todos sus conocidos, destacan lo atenta y optimista de Martha. Y hablando con ella, dimos cuenta que no mintieron. En esta línea, destacamos la frase que ella ha escrito en el suvenir que se encargó de dar a todos sus invitados en la fiesta por los 100 años. En esta tarjeta, se puede leer una pequeña reflexión que dice:

 “En este camino largo que he recorrido, aprendí a valorar la verdadera amistad que crece aún en la distancia. Aprendí que la madurez tiene más que ver con la experiencia que he tenido y lo que aprendí de ella. El optimismo me acompaña al igual que la comprensión y el amor. No cuestiono la vida, vivo y aprovecho el ahora lo mejor posible. No he perdido el valor delante de la vida. El tiempo no vuelve atrás. Por eso te digo: Disfrutá de la paz que lograste. Todos los buenos recuerdos quedarán grabados en tu mente y en tu corazón como una armoniosa reliquia”.