La película de Los Simuladores, cada vez más cerca

La película de Los Simuladores, cada vez más cerca

16 años pasaron desde el ultimo capitulo, y los fans no pasaron ni un día preguntándose cuándo se volvía a juntar “El grupo de personas que resuelven todo tipo de problemas”. Hoy, parece que los actores se pusieron de acuerdo en el proyecto y se esperan por novedades del inicio de rodaje.

“Nos debemos un final nosotros, y aparte se lo debemos a la gente” comentaba Alejandro Fiore sobre la preproducción de la esperada película de Los Simuladores. Comentario que despertó la emoción de miles de fanáticos que recuerdan todos los días a la aclamada serie. El actor que dio vida a Pablo Lamponne, el personaje que sufrió bullying de chico y que era el responsable de conseguir las cosas para los simulacros, destacó las ganas de este proyecto y que es cuestión de agendas para empezar la pre-producción.

 ¿Por qué pegó tanto la serie? Si pensamos que ya pasó década y media del capítulo “El final” y la gente sigue viendo y asombrándose con cada momento. Hay frases como “Disculpe, ¿fuego tiene?” que siguen en la boca de sus seguidores, y se encargan de mencionárselo a los actores por redes sociales. El gran atractivo de la serie resaltaba en su guion, que ponía el foco en que todos tenemos problemas, algunos más graves que otros, pero que de cualquier manera, había un grupo que podía resolverlos sin inconvenientes. Fue tanto su éxito, que el formato fue vendido a diferentes países, logrando un fenómeno aún mayor.

 La esencia de este conjunto de elite era cómo cada uno tenía claro lo que debía hacer, y de qué forma lograrlo. Mario Santos (Federico D´elia), en su papel de líder, siempre tenía un plan a mano para lograr el caso que le proponían, con resultados tan efectivos como irreversibles; Lamponne conseguía cada una de las cosas que le proponían, incluso alteraba los elementos en función de su presupuesto; Emilio Ravenna era el responsable de las caracterizaciones, y fue donde más brillo el personaje de Diego Peretti con todo su carisma y personalidad; y Gabriel Medina (Martín Seefeld), que se encargaba de la investigación, conseguía información de los lugares menos impensados. Pero además, cada uno tenía un detalle en su personalidad que nos mostraba que era humano y tenía un lado que nos identificaba. De ahí que la audiencia siempre elegía a su favorito, con el que más se relacionaba.

¿Cómo lograban resolver cada operativo? Simulaban. Ese era el rasgo distintivo. Todos los villanos o las víctimas representaban un estereotipo del argentino, que se quería poner como punto. Ya sea la infidelidad, la mentira, el robo, o problemas sociales de los que no se hablaban en esa época. Cada uno de los que sufrían los simulacros tenía un punto débil. Al simular ese momento, el problema se resolvería de inmediato. Así, hicieron creer a una mujer que conocía a Paul McCartney (y algo más), a un comisario corrupto que era elegido por la NASA, un encuentro cercano con vampiros, mandar a un estafador un año sólo en la selva, y hasta al FBI lo hicieron dudar de sus habilidades.

 Los 26 capítulos no dejaron gusto a poco, sino que nos dejaron con ganas de más. La llegada de las nuevas tecnologías, los problemas actuales, escenarios posibles que nos ilusionan con una nueva aventura de Los Simuladores. Afortunadamente, Damían Szcifrón, el genio detrás de la serie, se ha mantenido trabajando y puliendo sus habilidades como director y guionista. De poder arreglar sus temas de agenda, nos ilusionamos con que se pueda crear una aventura perfecta para justificar el reencuentro de los 4, y hacer que todo un país se alegre una vez más.