Tenía 91 años. Ícono del cine europeo, símbolo de libertad femenina y activista incansable, marcó una época antes de abandonar la fama para dedicarse por completo a la defensa animal.
Francia y el mundo despiden hoy a Brigitte Bardot, una de las figuras más influyentes del siglo XX, que falleció a los 91 años. La noticia fue confirmada este domingo mediante un comunicado oficial de la Fondation Brigitte Bardot, que expresó su “inmensa tristeza” por la partida de su fundadora y presidenta.
Según el documento difundido por la organización, al que tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, Bardot fue una artista de renombre mundial que eligió abandonar una carrera colmada de prestigio para dedicar su vida al bienestar animal, causa que marcó con firmeza durante más de cuatro décadas. No se precisaron detalles sobre el lugar ni las causas exactas del fallecimiento.
Nacida en París en 1934, Bardot alcanzó la cima de la popularidad en 1956 con el estreno de …Y Dios creó a la mujer, dirigida por Roger Vadim, película que no solo la consagró como mito erótico, sino que también rompió con los códigos morales de la época y redefinió la representación de la mujer en el cine europeo.
A lo largo de casi veinte años de trayectoria, participó en más de 45 películas y grabó más de 70 canciones, trabajando con algunos de los directores más importantes del cine francés. Entre sus actuaciones más recordadas se destacan El desprecio, de Jean-Luc Godard, y La verdad, de Louis Malle, papel que le valió el premio David di Donatello.
Sin embargo, en 1973 y con apenas 39 años, Bardot tomó una decisión que sorprendió al mundo: se retiró definitivamente del cine, describiendo a la fama como una “prisión dorada”. Desde entonces, volcó toda su notoriedad y energía al activismo, convirtiéndose en una de las defensoras de los animales más influyentes a nivel internacional.
Su compromiso trascendió fronteras y generaciones. Amada y discutida, admirada y polémica, Bardot dejó una huella imposible de borrar tanto en la historia del cine como en la conciencia ambiental y animalista.
Con su muerte se apaga una leyenda, pero su legado artístico y su lucha por quienes no tienen voz continúan vivos.
